Cuadros perfectamente logrados a base de café como único pigmento. La obra del cubano Rafael Sánchez, conocido como el “Pintor del café”, impresiona, no solo porque usa esta aromática infusión para pintar, sino porque investiga hasta saciedad las tinturas del café, para lograr una amplísima gama de tonos sepias que pudieran ser irrepetibles.


Hace casi 30 años que Rafael pinta con café. De hecho le ha hecho cuadros con esa técnica a la mismísima Alicia Alonso, logró recoger a través de su pintura la esencia grandiosa de José Martí, y hasta fue capaz de trasmitir la sensualidad y belleza de las habaneras del siglo XIX con técnicas de claroscuro muy precisas a partir del café.

Rafael Sánchez ha logrado trascender su Guanabacoa natal para darle la vuelta al mundo. Hasta la fecha tiene más de 200 exposiciones en Cuba, España, México, República Dominicana e Italia, donde la propia alcaldía de Suzzara, de la provincia de Mantova, le otorgó el escudo emblemático de la ciudad, como reconocimiento a su trabajo.

¿Pero, cómo logra este pintor cubano crear obras tan hermosas con el café?

En la casa de este pintor cubano, siempre se tuvo al café como una bebida tradicional de la casa. Y fue precisamente en este ambiente familiar rodeado de la aromática infusión que un día el pequeño Rafael humedeció sus dedos en los restos de una taza de café y dejó caer algunas gotas sobre una cartulina.

Al día siguiente, vio que las gotas estaban intactas y con una tonalidad asombrosa que no parecía desvanecerse tan fácilmente. Fue este el inicio de la pasión por una técnica de dibujo altamente compleja, que conlleva mucha dedicación para lograr pigmentar un cuadro con las tonalidades pensadas.


Pero no fue por la pintura que comenzó sus estudios. Cuando terminó el Politécnico Alfredo López ya había estudiado en profundidad la cerámica. Y, aunque ya era reconocido como uno de los primeros en usar la técnica de café para dibujar en Cuba, también se aventuró a crear obras de cerámica con esencias de la aromática bebida.

Rafael Sánchez hace grabados sobre cartulina y también en telas de terciopelo, pues son materiales que absorben muy bien los pigmentos claroscuros del café. Incluso, para los cuadros tiene algo aún más curioso: Los marcos son elaborados por él mismo con una mezcla de masa de pan sobre madera pulida con café. Este procedimiento, asombrosamente  ayuda a perpetuar el aroma, aunque no ha revelado cuál es el secreto para lograr la conservación de sus obras. 

“El Pintor del café” ha creado su propia madriguera en su natal Guanabacoa. Su taller Cemadearte Arché, en la calle Máximo Gómez, rinde culto a través de la plástica a la gran cubana Merceditas Valdés.

Desde allí se respira no solo un fuerte aroma de café, sino también mucha historia, pues en este lugar tuvo su sede la capitanía española pedánea, custodiada en un tiempo por el padre de José Martí.

El café en otras manifestaciones

La aromática infusión se ha vuelto el tema central en la obra de Rafael Sánchez. Primero pintor y luego ceramista. Sin embargo este artista cubano piensa en grande. Tiene bajo su tutela también una compañía danzaria llamada Café de Cuba, con la cual organiza espectáculos para mostrar todo su “arte cafetero”.

Y si pensábamos que la obra de Rafael solo podía ser plasmada en cartulinas y piezas de cerámica, el Pintor del café nos demuestra algo aún más pretencioso. Sus pinturas también las realiza sobre el cuerpo humano y hasta en prendas de vestir, que aunque no sirven para uso diario, permanecen como un arte de exhibición.

Tal como su obra, exquisitos fueron también los tragos hechos por él a base de café presentados en Europa en el año 2005. Y para hacer mucho más místico el momento de degustar las bebidas, Rafael elaboró vasos de cerámica con la técnica del café y los nombró con auténticos nombres de la cultura cubana: “Celina González”, “Reutilio”, “Sabor de mi tierra” y “Guantanamera”.

Rafael o el “Pintor del café” es un artista cubano que no se detiene. Recientemente se le vio en el Gastrocult, evento que trabaja incansablemente para que la cocina cubana sea declarada por la UNESCO Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Allí en el hotel Packard de La Habana demostró en vivo como realiza su técnica de dibujo con café e inauguró su propia muestra personal en el lobby del hotel.

Los “cuadros al café” de Rafael Sánchez  así como sus piezas de cerámica están expuestos en la Galería personal de la calle O’Reilly, en la Habana y también en su entrañable Guanabacoa.

El buen arte de este cubano tiene un sello aromático de café, pero también de mucha creatividad y talento.