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El vocero de la Casa Blanca trató de justificar ante los reporteros, las declaraciones del presidente Barack Obama tras la muerte de Fidel Castro.


En su declaración oficial Obama se refirió a las “poderosas emociones” que sentían los cubanos al recordar “las innumerables formas en que Fidel Castro alteró el curso de las vidas individuales, las familias y de la nación cubana. La historia registrará y juzgará el enorme impacto de esta singular figura”.

“Hoy, le ofrecemos condolencias a la familia de Fidel Castro y nuestros pensamientos y plegarias están con el pueblo cubano”, añadió.
Earnest, declaró que el gobierno de Obama “no negaba el tipo de violencia que ocurrió en Cuba bajo las órdenes del régimen de Castro. No ha habido ningún esfuerzo de encubrir la historia”, pero optó por una cuidadosa declaración para evitar una confrontación diplomática.

“Creo que lo que hemos tratado de evitar—lo que sé que hemos intentado evitar—es la espiral descendente de recriminaciones mutuas entre Estados Unidos y Cuba”, dijo. “En lo que se centra el presidente Obama no es en encubrir el pasado, sino en reconocerlo, pero también en mirar hacia el futuro y centrarse en lo que podemos hacer para promover los intereses compartidos de nuestros dos países”, declaró.

El vocero también añadió que Obama no temía que su política fuera desmontada por el presidente electo Donald Trump porque “no es tan simple como deshacerlo de un plumazo” debido al impacto económico que ello tendría para EEUU y Cuba.