Con el propósito de conseguir la imagen deseada, los jóvenes cubanos sustituyen las cargas de ejercicios por el uso de sustancias que deterioran la salud.


La utilización de aceites comestibles inyectados se ha popularizado, principalmente entre aquellos que se encuentran en el límite de la adolescencia y la juventud.

El método consiste en suministrar con una jeringuilla altas dosis de aceite en el músculo que se desea aumentar. Toda vez que en cortos plazos el método “ofrece sus resultados”, se vuelve adicción.

Algunas personas llegan a suministrarse hasta 300 ml diarios de aceite de girasol, repartidos entre las zonas del cuerpo de mayor interés.

“La supuesta ganancia es engañosa, una burbuja que en cualquier momento puede explotar”, advierte Armando Cabrejas, un doctor de la capital con experiencia en atender este tipo de casos.


Lejos de actuar como un estimulante saludable, refiere el especialista en Medicina Interna, los aceites comestibles, por su composición orgánica, crean un efecto inflamatorio en los músculos inyectados y, a la postre, secuelas que en ocasiones son irreversibles.

Más problemas pueden aparecer a la hora de inyectar la sustancia, donde “se puede comprimir un nervio o arteria y dañar estas estructuras. A la vez, si las zonas infectadas no responden a los tratamientos con antibióticos, se hace ineludible intervenir quirúrgicamente, y en ocasiones extirpar el músculo.”

Otro factor de riesgo es la transmisión de agentes mortales como el VIH, y las hepatitis B y C, mediante el uso colectivo de jeringuillas.

A raíz del desabasto en la red de comercios estatales de vitaminas y estimulantes avalados por la ciencia, el mercado subterráneo es el único capaz de garantizar este tipo de productos que, a decir del Máster en Cultura Física, Joel Carrió Vazconcelos, “son imprescindibles para que los músculos rebasen el crecimiento macro de cada constitución física”.

No obstante, explica Carrió, el uso de estos estimulantes debe ser prescrito por doctores o especialistas en la disciplina.

Uno de los grandes obstáculos que deben enfrentar por igual quienes pretenden mostrar exuberantes musculaturas, lo constituye el poder alcanzar una dieta alimenticia acorde al ritmo que los propios ejercicios físicos exigen.

“De nada te vale tener el mejor de los productos, el mejor de los entrenadores, un gimnasio con todas las de la ley y darte el lujo de disponer de todo el día sólo para ejercitarte si no tienes una dieta correctamente balanceada”, aseguró David Hernández Duarte, entrenador del gimnasio “GYMCUBA”.

Según indica Hernández, los practicantes de este deporte deben consumir varios tipos de frutas para aportar vitaminas al organismo, carnes magras, “es decir, sin grasas animales o que aumente los niveles de colesterol en sangre”, escasos carbohidratos y azúcares.