Gilberto de Armas, un contratista con licencia para caza y pesca, conocía todas las regulaciones de la planta Rubio Ranch, pero no sabía que los clientes que le estaban ofreciendo 200 dólares por un cerdo era agentes encubiertos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA.


Según reporta El Nuevo Herald, el hombre ha pasao más de seis meses bajo arresto domiciliario y tres años de probatoria por vender productos adulterados y sin inspeccionar.

Cuando las autoridades revisaron el animal, notaron que estaba “contaminado con pelos porcinos y partículas de plantas y arena derivadas de las condiciones insalubres observadas en el lugar”.

Sobre las medidas a cumplir para mantener negocios de este tipo, las autoridades recomiendan seguir al pie de la letra las recomendaciones que publican.

“Las reglamentaciones de USDA/FSIS requieren que todos los mataderos sigan los principios de HACCP (Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control) e inspeccionen sus productos. “Si eso se ignora, el riesgo principal es la contaminación bacteriana — e. coli y salmonella — lo que conlleva a problemas graves y la muerte”.”, dijo Bill Marler, uno de los principales abogados de seguridad alimentaria del país.


Los agentes encubiertos narraron cómo De Armas sacrificó al animal, y señalaron la falta de higiene en el procedimiento.

“(…) sacrificó y aderezó el animal en condiciones insalubres. Gilberto de Armas ordenó al empleado que abriera por completo el cerdo para quitarle las vísceras”, dijeron.