la-guardia


La hija del general Tony de la Guardia que hoy vive en Paris dice que se alegra de la muerte de Fidel Castro, aunque lamenta que haya muerto en su cama.

«El monstruo murió en su cama sin ni siquiera ser molestado por sus crímenes. Los funerales están ya bien preparados. Nada queda al azar. Nadie irá a escupir sobre sus cenizas» dijo la hija de Tony que acusa a Castro de asesinar a su padre.

«Mi padre, Tony de la Guardia, partió al amanecer del 13 de julio de 1989. El no tuvo la suerte de llegar a viejo, de conocer a sus nietos, era un hombre de confianza del tirano. Le había servido en difíciles misiones militares a veces secretas» dijo Ileana de la Guardia, hija de Tony de la Guardia.

‘El 12 de junio de 1989, fue arrestado por la policía política. Un mes más tarde, luego de un proceso expeditivo, al que me permito calificar como estalinista, Fidel Castro, lo mandó a fusilar sin piedad. No había ni traicionado, ni estafado, ni robado. Sólo había ejecutado las órdenes del mismo Castro: «Buscar divisas extranjeras por todos los medios para salvar a Cuba del naufragio»‘ relato la joven con el dolor de haber perdido a su padre de forma injusta.

«Todos esos hombres cayeron bajo la sospecha de sentir una cierta debilidad por la perestroika de Gorbachov. Castro no tenía estrictamente ninguna prueba, solamente dudas, por comentarios de descontento hechos en alguna parte, en alguna reunión de oficiales, en encuentros familiares. Él debía dar un ejemplo. Impedir que esa ola se expandiera. Ser despiadado. Ejercer el terror para perpetuar su reino… Por siempre» dijo de La Guardia.


«¿Cómo no ver a mi padre atrapado en las mentiras del dictador? Para deshacerse de él y de los demás, Castro les vendió una fábula perversa y criminal; por el bien del país, de la revolución, les pidió que se autoinculparan por faltas que no habían cometido. Un clásico en los regímenes estalinistas, donde los hijos denunciaban a sus propios padres» continuo la joven.

Algún día se sabrá la historia completa de lo que realmente paso en el caso de Ochoa y Tony de La Guardia, pero es muy difícil de creer que Fidel y Raúl Castro no estuvieran involucrados.