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Los habitantes de Baracoa y Maisí, los territorios más afectos por el huracán Matthew, se quejan de que las provisiones son escasas y a precios elevados, y que los materiales de construcción para reparar sus viviendas también tendrán que comprarlos.

Días después del paso del huracán Matthew por Baracoa, un activista de derechos humanos que logró burlar el cerco de las autoridades y recorrió la región de forma encubierta recogió los testimonios de ciudadanos sobre cómo enfrentan la realidad luego del desastre que sacudió la región.

Los entrevistados criticaron que el gobierno no les haya entregado esos alimentos en calidad de ayuda, «como debe ser en esos casos”, y que estén vendiendo los alimentos a los damnificados al mismo precio de antes del ciclón, que «de por sí ya eran caros”.

Por su parte en Maisí, «tanto las propiedades privadas como las estatales quedaron destruidas, y a más de una semana del paso del ciclón nadie se ha llegado hasta las casas de los damnificados a evaluar los daños», aseguró Onelia Gaínza, residente en el lugar.

La mujer, madre de cuatro niñas, viajó hasta Santiago de Cuba para recoger una pequeña ayuda que organizaciones en el exilio han enviado a los damnificados, y que la UNPACU se ha encargado de distribuir, a pesar de las persecuciones policiales a los activistas encargados de ayudar.