Internet en Cuba. Foto: EGT-1 / Shutterstock.com

El Gobierno de Cuba ha girado su atención hacia las actividades de compra-venta que cubanos en la Isla comercializan en portales webs, mediante el uso de Apps como Whatsapp o en grupos en redes sociales.


Un reciente artículo de la prensa oficial en CubaDebate denuncia estas «manifestaciones de ilegalidad y corrupción existentes en una parte del comercio tradicional» del país que contribuyen al acaparamiento, y la alza de precios.

El reportaje llama a frenar lo que considera «una práctica desgastante para Cuba», y a crear recursos legales para combatir la promoción de productos por esta vía.

Muchos productos no se encuentran en los establecimientos estatales, pero muchos otros si son productos comercializados en las tiendas locales que entonces se venden a altos precios al mismo consumidor en el «mercado negro».

«Tanto la comercialización de productos importados como la reventa de otros adquiridos en la red de establecimientos comerciales viola lo establecido en el país. Asimismo, para quienes pertenecen al sector no estatal, también contraviene lo dispuesto para el ejercicio de su actividad», subraya el texto.


En la isla se venden desde productos de higiene personal, como jabones, shampoo, pasta de dientes; hasta productos de construcción. En los grupos en Facebook, que CubaDebate destaca que antes eran públicos y ahora son privados solo para miembros, se hacen publicaciones y se recoge la información por mensaje privado.

El reportaje expone variados criterios tanto de quienes publican como de quienes consumen los productos y concluye de la siguiente manera:

«Más allá de respuestas vinculadas indiscutiblemente a la insuficiente producción nacional, la lucha contra la corrupción, al deficiente control económico, al escaso impacto de inspectores estatales y a las propias limitaciones del comercio estatal, dos verdades quedan claras.

De un lado, que el problema esencial no radica en la existencia de espacios virtuales para la compraventa, sino en las desviaciones que los dañan. Del otro, que es hora de comenzar a frenar una práctica desgastante para Cuba».