El Departamento de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, interceptó, el domingo una lancha rápida de 40 pies, en ella, iban más de 30 migrantes a bordo, cinco de ellos se lanzaron a los manglares para escapar de las autoridades, pero fueron atrapados.


Yandry Pérez, familiar de algunos de ellos, cuenta que “durante días esperamos noticias sumidos en total incertidumbre”, quien hace dos años cruzó siete fronteras internacionales para acogerse a la política “pies secos, pies mojados”.

“Cuando vimos en las noticias que habían atrapado dos lanchas con cubanos suspiramos aliviados” relató.

“En la televisión pude ver a uno de mis hermanos, por eso sé que están detenidos”, comenta Yandry, que solo desea saber en qué sitio están sus familiares para contratar un abogado que pueda ocuparse del caso.

Los lancheros que transportaron a los cubanos desde la isla, podrían enfrentar cargos seriamente castigados en Estados Unidos.


A pesar, de que los migrantes conocían el fin de la política de pies secos, pies mojados se aventuraron a cruzar el Estrecho de Florida confiados en que encontrarían alguna manera de legalizar su situación.

Wilfredo Allen, abogado de inmigración, explica que en caso de que balseros cubanos lleguen a territorio norteamericano y no se entreguen a las autoridades migratorias no solo no tendrán derecho a acogerse a la Ley de Ajuste Cubano al año de permanecer en el país, sino que además tampoco podrán hacerlo, ni contrayendo matrimonio con residentes o ciudadanos, obtener un estatus legal.

“Cuando un balsero o cualquier migrante indocumentado cubano llega a Estados Unidos está obligado a presentarse ante las autoridades para que lo procesen. El migrante puede solicitar asilo político si es perseguido y teme volver a Cuba”, aclara.

“Si el migrante que entró ilegalmente a Estados Unidos no se presenta a las autoridades, se queda indocumentado y es muy difícil que pueda legalizar su estatus posteriormente. Es sujeto a deportación inmediata” concluyó.