Los padres de Anthony Leon Rojas, quien murió trágicamente atropellado mientras estaba con sus padres en una carpa vendiendo flores, recibieron 5,5 millones de dólares como parte de un arreglo legal con el concesionario de autos Spitzer.


Anthony murió el pasado 14 de febrero cuando Hanskabel Amargos, un empleado del concesionario, perdió el control de un vehículo y arremetió contra la carpa.

Judy Rojo, la madre del niño, dijo que “Ha sido difícil venir de nuevo a este lugar donde pasó todo, nuestro único deseo es tener a nuestro hijo, tenerlo a mi lado todos los días verlo crecer, verlo ir a la escuela es algo que nunca jamás lo voy a poder hacer”.

“No hay precio que se puede comparar al valor de mi hijo, lo que deseamos es tenerlo al lado de nosotros”, dijeron.

La demanda contra Spitzer no fue sólo por negligencia contra su gerente por como manejo ese carro, sino también por los procedimientos de permitir a alguien manejar un vehículo tan peligroso sin ninguna supervisión, ningún proceso, ninguna instrucción.


Amargo, quién era gerente general del lugar se entregó a las autoridades en agosto y está acusado de homicidio vehicular.

En medio de su dolor estos padres esperan crear conciencia entre los conductores que muchas veces olvidan que un auto es un arma de 4 ruedas.

La demanda contra Crysler está aún pendiente. Se espera que el juicio contra Amargo se realice en enero.