Cuando se habla del cartel de Colombia hay que mencionar indiscutiblemente a Willie Falcón y a Sal Magluta, dos contrabandistas que a mediados de los 90 cedieron una parte de sus ganancias a paramilitares cubanos exiliados que planeaban asesinar a Fidel Castro, según fuentes de la policía y otras personas que fueron citadas por El Nuevo Herald.


“Willie Falcón era un verdadero defensor anticastrista – era algo visceral”, dijo Rick Díaz, su exabogado defensor.

Actualmente Magluta cumple una condena de 195 años por tráfico de drogas, mientras que Falcón encara la deportación a Cuba tras cumplir 20 años de prisión el pasado mes de junio, cuando se declaró culpable por lavado de dinero.

“Es incomprensible el por qué el gobierno de Estados Unidos hace esto a sabiendas de que no tienen las manos limpias. Bajo el gobierno actual cubano, cualquier deportación de un activista político o anticastrista, a sabiendas de que van a ser encarcelados y ejecutados, equivale a la mayor violación de derechos humanos”, dijo Frank Quintero, abogado defensor en Miami que cuenta con una larga trayectoria en asuntos de grupos anticastritstas.

El caso de Falcón en inmigración ha vuelto a traer a la luz su aporte al plan para acabar con la vida de Castro, en el que además de efectivo donaron dinero para la compra de armas, suministros y entrenamiento en los Everglades. Estas actividades, de carácter encubierto, fueron apoyadas por la CIA de manera secreta y tuvieron lugar durante la Guerra Fría y el periodo posterior, según indican varios reportes.

Flacón, un ciudadano cubano que nunca optó por la ciudadanía norteamericana, planea bloquear su deportación como un extranjero convicto en una audiencia de migración que tendrá lugar este jueves.