Los exiliados cubanos en Estados Unidos coinciden, pese a la división de opiniones por el fin de la ley «pies secos/pies mojados», en reclamar al presidente electo, Donald Trump, una política de cero concesiones al régimen castrista y un firme apoyo a la sociedad civil y la disidencia.

Coincide además el exilio en que el cierre de la válvula de escape que supone el fin de esta política migratoria no va a disuadir a sus compatriotas de lanzarse a peligrosas travesías para llegar a territorio estadounidense.

Es posible, sin embargo, que la presión interna en la isla suba, que se produzca una espiral de protestas por los problemas sociales y económicos que atenazan al país y veamos «gente desesperada que se levante para intentar tumbar el Gobierno de Castro», dijo este martes a EFE Humberto Díaz-Argüelles, presidente de la Asociación de Veteranos de la Brigada 2506, en Miami.

Díaz-Argüelles, exiliado anticastrista que participó en la fallida invasión de Bahía Cochinos (Cuba), en 1961, opinó que Trump debe revisar «todas las concesiones» hechas por el presidente saliente Barack Obama a la isla, apoyar a la oposición interna y presionar además para que la «Cruz Roja chequee la situación de los derechos humanos».


Al igual que Díaz-Argüello, el periodista y escritor cubano Carlos Alberto Montaner consideró que Obama no estuvo a la altura de lo que se esperaba de él en su política hacia Cuba.

«Obama se equivocó de plano al hacer concesiones sin exigirle a Castro una mayor apertura al cambio», pese a que el «discurso (del mandatario estadounidense) en La Habana fue magnífico», apuntó Montaner a EFE.

El intelectual exiliado se mostró convencido de que fue un «craso error de Obama apartarse de la política seguida por los diez presidentes, demócratas y republicanos, que le precedieron», y estimó muy probable que Trump, que asumirá el mando el 20 de enero, «elimine algunas medidas relacionadas con la liberalización hacia Cuba».

Trump en las pasadas elecciones de noviembre dio señales claras de un cambio en la dirección de las relaciones de EE.UU. con Cuba, al elogiar a las Damas de Blanco y acusar a su rival demócrata, Hillary Clinton, de «cerrar los ojos» ante las violaciones de los derechos humanos en la isla.