
La congresista republicana por Florida María Elvira Salazar celebró públicamente la nueva orden ejecutiva firmada por el presidente estadounidense Donald Trump, una medida que declara una emergencia nacional en relación con Cuba y abre la puerta a un endurecimiento significativo de la presión económica y diplomática contra el Gobierno de la isla.
En un mensaje difundido a través de su cuenta en X, la legisladora calificó la decisión como un momento decisivo en la política estadounidense hacia Cuba y afirmó que se trata de una oportunidad histórica para provocar un cambio político en el país. “Se acabó la complicidad con la dictadura cubana”, escribió Salazar, una frase que resume el espíritu de su llamado.
Una orden ejecutiva con alcance regional
La orden firmada por Trump no se limita a reforzar sanciones directas contra La Habana. El texto establece la posibilidad de imponer aranceles y penalidades a terceros países que continúen suministrando petróleo al régimen cubano, una medida que apunta directamente a una de las principales fuentes de sostenimiento económico y energético del Estado cubano.
Según la administración estadounidense, Cuba representa una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos debido a su alineamiento con potencias rivales y a su respaldo a actores considerados hostiles por Washington. Bajo ese argumento, la Casa Blanca justifica la activación de mecanismos extraordinarios para intensificar el aislamiento del régimen.
El llamado de Salazar al exilio cubano
Uno de los puntos más polémicos del pronunciamiento de la congresista fue su llamado directo al exilio cubano para que deje de enviar remesas y cualquier tipo de apoyo económico a la isla. Salazar sostuvo que esos recursos terminan fortaleciendo al aparato estatal y prolongando la permanencia del sistema político vigente.
“Cada dólar que entra a Cuba prolonga la vida de la dictadura y el sufrimiento del pueblo cubano”, dijo Salazar quien agregó que el régimen reprime a su población y niega libertades fundamentales. En ese contexto, instó a los cubanos fuera de la isla a asumir lo que describió como una responsabilidad histórica.
Un debate con implicaciones humanas y económicas
El artículo original también expone el debate que esta postura genera dentro de la comunidad cubana, especialmente entre quienes advierten que el corte de remesas y del flujo turístico puede tener un impacto directo sobre millones de familias que dependen de esos ingresos para cubrir necesidades básicas.
Aunque los defensores de la línea dura argumentan que el sacrificio es necesario para debilitar al régimen, sectores críticos señalan que las consecuencias inmediatas recaerían sobre la población civil, en medio de una crisis económica marcada por la escasez, la inflación y el deterioro de los servicios públicos.
La respuesta desde La Habana
Desde Cuba, el Gobierno encabezado por Miguel Díaz‑Canel reaccionó con un discurso desafiante. Las autoridades calificaron la orden ejecutiva como una muestra de hostilidad y acusaron a Estados Unidos de intentar asfixiar económicamente al país para forzar un cambio político.
El régimen cubano ha insistido en que resistirá las nuevas sanciones y ha responsabilizado históricamente al embargo estadounidense de gran parte de sus problemas económicos, una narrativa que vuelve a cobrar fuerza ante el endurecimiento de las medidas.
Consecuencias inmediatas para el régimen cubano en los próximos meses
De concretarse y aplicarse de forma sostenida las medidas contempladas en la orden ejecutiva, el régimen cubano podría enfrentar un deterioro acelerado de su ya frágil situación económica y energética en el corto plazo. La posibilidad de imponer sanciones o aranceles a países que suministren petróleo a la isla amenaza con reducir el acceso a combustibles, un recurso clave para la generación eléctrica, el transporte y la actividad industrial.
En los próximos meses, esta presión podría traducirse en apagones más frecuentes, mayores interrupciones productivas y un incremento de los costos operativos del Estado, que depende en gran medida de acuerdos externos para sostener su matriz energética. La escasez de combustible impactaría directamente en sectores estratégicos como la agricultura, la distribución de alimentos y los servicios públicos.
A nivel financiero, un eventual descenso en el envío de remesas desde el exterior, impulsado por el llamado de figuras políticas del exilio, podría limitar la entrada de divisas frescas a la economía cubana. Esto afectaría la capacidad del Gobierno para importar bienes esenciales y mantener programas de subsidio, aumentando la presión fiscal y monetaria en un contexto de alta inflación.
En el plano político, el endurecimiento de las sanciones podría restringir el margen de maniobra del Gobierno de La Habana en el ámbito internacional, dificultando nuevos acuerdos comerciales o energéticos y reforzando su aislamiento diplomático. Al mismo tiempo, un empeoramiento de las condiciones económicas internas podría elevar el descontento social, obligando al régimen a destinar más recursos al control interno y a la contención de protestas.
Un nuevo capítulo en una relación marcada por la confrontación
La orden ejecutiva de Trump y el respaldo entusiasta de María Elvira Salazar se inscriben en un contexto de tensiones crecientes entre Washington y La Habana, donde la política hacia Cuba vuelve a ocupar un lugar central en el debate político estadounidense, especialmente en el sur de Florida.
Mientras la administración Trump refuerza su estrategia de presión máxima, y figuras como Salazar llaman al exilio a cortar todo vínculo económico con la isla, el escenario se perfila como uno de los más duros para Cuba en los últimos años, con consecuencias aún difíciles de medir tanto en el plano político como en el humano.





