Eliécer Ávila, líder de la organización opositora Somos+, denuncio la vida estancada de los campos y la falta de esperanza que tienen los pobladores.

«Todo parece una foto de hace 20 años, pero no solo por lo estático, sino por lo deterioradas que se ven tanto las viviendas como las personas», escribió hoy en su cuenta de Facebook.

“Siento profundamente el perenne estancamiento y atraso que viven estos campos de Cuba. Todo parece una foto de hace 20 años, pero no solo por lo estático, sino por lo deterioradas que se ven tanto las viviendas como las personas”

“Nada me alegra más que abrazar a mis padres y a mis abuelos que me criaron, visitar a los vecinos de siempre, recorrer los caminos donde transcurrió mi infancia entre cañaverales, con tirapiedras”, aseguró Ávila antes de comentar las adversidades de sus vecinos.


El activista explica que el duro trabajo en el campo no ofrece a los campesinos garantías de mejor alimentación o vivienda.

“Hombres y mujeres de trabajo, honestos, sencillos, que en el ocaso de su vida no pueden disponer ni siquiera de un buen plato de comida como resultado de sus mejores años de esfuerzo”, apuntó.

Continuamente los campesinos se quejan de las regulaciones gubernamentales en su desarrollo económico. El Estado cubano es propietario del 80 por ciento de las tierras y arrienda la mayor parte a usufructuarios y cooperativas. El resto es propiedad de familias de pequeños agricultores privados y de sus cooperativas.

Quienes tienen claro que las ventas son solo directamente al Estado. Esta limitación desestimula la producción de alimentos y empuja al campesino a vender a escondidas.

Sin embargo, la esperanza es lo último que pierden los campesinos.