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Muchas veces hemos escuchado: «Las elecciones en los EEUU son el primer martes de noviembre…», sin embargo, no es tan simple.


Desde hace 171 años, la legislación estableció una original fórmula para establecer de modo definitivo e inalterado la fecha de las elecciones, ya sean presidenciales o de medio término.

Por empezar se decidió que fueran en noviembre porque es un mes de temperaturas templadas en todo el país.

Luego, para dejar fijo el día, se echó mano de un método que habla mucho del país, de sus prioridades y de su visión de la vida y que este año, precisamente, entrega un ejemplo práctico, ya que el primer martes de noviembre es hoy y sin embargo las elecciones son el martes próximo.

La fórmula dice que las elecciones se celebrarán el «primer martes después del primer lunes de noviembre». O sea que siempre tiene que haber habido un lunes de noviembre antes del acto electoral.


Causa curiosidad el motivo por el cual no eligieron simplemente el primer martes del mes de noviembre, y se debe a razones del ámbito privado de las personas, las cuales se impusieron a la política haciendo que ésta tenga que esperar que aquellas hubieran resuelto sus cuestiones personales primero antes de dedicarle su tiempo a elegir funcionarios.

En primer lugar están los motivos religiosos. No se podían elegir fines de semana ya que esos días son para la oración, según sea la religión que se profese.

Lo cual llevó a elegir entre los días de la semana hábil. El lunes, en aquellos años de 1845, hubiera puesto a muchos en la necesidad de viajar hasta los lugares de votación y a unos cuantos, incluso, a salir el día anterior, el domingo, lo cual sería otro impedimento ya que los domingos son sagrados en la religión cristiana.

Eso llevó a los legisladores al martes. Y aquí viene el misterio de por qué no el primer martes, si este caía en el «uno» del mes.

Dos son los motivos de haber creado la formula «el primer martes después del primer lunes». El 1 de noviembre es el Día de Todos los Santos para los católicos. Y además muchos comerciantes, granjeros y, en general, los hombres de negocios, usaban el primer día hábil del mes siguiente para cerrar las cuentas del mes anterior. Así que ese día 1 de noviembre, si era martes, había que trabajar, no votar.

De esa forma, y desde 1845, si el 1ro de noviembre cae martes (como este año) las elecciones pasan al segundo martes, el 8.