
Un total de 116 migrantes cubanos en situación migratoria irregular fueron deportados desde Estados Unidos hacia Cuba en un nuevo vuelo de repatriación realizado este jueves, en el marco de los acuerdos migratorios vigentes entre ambos países.
Según informaron autoridades cubanas, el grupo estuvo integrado por 88 hombres y 28 mujeres, quienes arribaron al Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana bajo custodia de las autoridades estadounidenses. Con esta operación, ya suman más de 300 cubanos devueltos a la isla en lo que va de 2026, reflejando un ritmo sostenido de deportaciones en los primeros meses del año.
Acuerdos bilaterales y política migratoria
El retorno de estos migrantes se produce bajo los acuerdos migratorios entre Washington y La Habana, que contemplan la repatriación de ciudadanos cubanos con órdenes finales de deportación o que ingresaron de manera irregular a territorio estadounidense.
En meses recientes, la administración federal ha intensificado las expulsiones como parte de una política más estricta de control migratorio. Las autoridades de EE.UU. han reiterado que las deportaciones buscan hacer cumplir las leyes migratorias vigentes, especialmente en casos donde existen antecedentes penales o violaciones reiteradas de estatus.
El panorama para los retornados
Al llegar a Cuba, los deportados son recibidos por autoridades del Ministerio del Interior, que verifican sus antecedentes y condiciones legales. En ocasiones anteriores, algunos repatriados han sido trasladados a procesos investigativos si existían causas pendientes previas a su salida del país.
El gobierno cubano ha reiterado en comunicados oficiales su llamado a una migración “regular, segura y ordenada”, al tiempo que advierte sobre los riesgos de las salidas irregulares y las redes de tráfico de personas.
Contexto migratorio
La nueva deportación ocurre en un contexto de alta movilidad migratoria cubana en los últimos años, marcada por salidas masivas hacia Estados Unidos a través de rutas terrestres y marítimas. El incremento de vuelos de repatriación refleja un reajuste en la cooperación migratoria bilateral, tras períodos en los que estas operaciones fueron menos frecuentes.
Analistas señalan que el flujo migratorio entre ambos países continúa siendo uno de los temas más sensibles en la relación bilateral, con implicaciones humanitarias, políticas y sociales tanto en Cuba como en la comunidad cubana en Estados Unidos.




