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A sus 70 años, Adolfo Rivera, pudo ver su sueño realizado: culminar la construcción de una avioneta en el garaje de su propia vivienda.


El proyecto de 8 años aseguró Rivera, quien es ingeniero mecánico, está culminado.

Según relató en entrevista con la agencia The Associated Press, ni las dificultades económicas, ni la burocracia, ni los prejuicios pudieron frenarlo. Explicó que en el 2012 recibió el permiso de la Aeronáutica Civil, siendo él miembro de la Federación Cubana de Aviación Deportiva.

“Desde pequeño siento un amor inmenso por la aviación”, dijo a The Associated Press Rivera el viernes mientras corría orgulloso el portón de metal en los bajos de su apartamento y mostraba la aeronave con su hélice mirando hacia la acera. “Yo sentía (escuchaba) un avión adonde vivía y salía corriendo a ver”, añadió rememorando su niñez.

Profesor universitario y con cursos en Hungría -realizados durante los años de alianza entre el entonces país socialista y la isla-, Rivera fabricó nueve aeronaves y varios planeadores, el primero de ellos a fines de los 60 y que por falta de tela para las alas nunca voló y del que sólo le quedaron fotografías.


«Tenía ambiciones mayores… Hasta que llegó este motorizado, biplaza. Quería construir uno que se pudiera insertar en la economía del país para la fumigación, las inspecciones forestales, la defensa, costas, turismo», detalló.

El nuevo avión es un biplaza de seis metros de longitud y 9,2 de envergadura, inspirado en el modelo estadounidense Cessna 152.

Con un peso máximo de 400 kilos y un motor austríaco de 64 cv, podrá despegar a 61 kilómetros por hora y volar durante dos horas ininterrumpidas, a una velocidad máxima de 165 k/h.