El Gobierno de Estados Unidos insistió hoy en la recomendación dirigida a sus ciudadanos de no viajar a Cuba mientras continúen las labores de reconstrucción derivadas del paso del huracán Irma, que la semana pasada causó la muerte de al menos diez personas en la isla.

«Grandes partes del país, incluidas muchas áreas de su capital, La Habana, se encuentran sin energía ni agua corriente», advirtió el Departamento de Estado en un comunicado.

Esta recomendación viene a renovar la ya realizada el 6 de septiembre, cuando el Ejecutivo estadounidense emitió un primer aviso a turistas y autorizó la evacuación voluntaria tanto del personal oficial destinado en Cuba, como de sus familiares.

El comunicado enfatiza la dificultad de moverse por la isla, ya que numerosas carreteras permanecen cortadas debido a la presencia de árboles o cables eléctricos derribados por la fuerza del viento y avisa de que, pese al trabajo de las autoridades cubanas para limpiar los escombros, pasarán varios días antes de que la situación se normalice.


Unas 4.288 viviendas resultaron dañadas durante el paso del huracán Irma por La Habana, donde tuvieron lugar 157 derrumbes totales y 986 parciales, según informó hoy el diario estatal Granma.

Al margen de la capital, las autoridades estadounidenses aconsejan «evitar» desplazarse «hasta nuevo aviso» a la región norte del país, donde el huracán también provocó «graves daños».



A aquellas personas que decidan hacer caso omiso a estos consejos, el Departamento de Estado les emplaza a mantener informados a sus familiares y amigos de sus movimientos por la isla y les recomienda que mantengan un contacto directo con sus agencias de viajes.

El huracán Irma llegó el pasado viernes a Cuba como un ciclón de categoría 5 -máxima de la escala Saffir-Simpson-, después se degradó al nivel 4 y, tras su largo recorrido por el país, dejó un saldo preliminar de 1,7 millones de evacuados, fuertes inundaciones y cuantiosos daños aún sin cuantificar.