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Según informó el Nuevo Herald, en el elegante The Hamilton, en Washington D.C., se congregaron más de 300 personas en un evento de recaudación de fondos para celebrar el décimo aniversario del Centro para la Democracia en las Américas (CDA), una organización que trabajó, muchas veces bajo el radar, para promover la normalización de relaciones con Cuba.


En la víspera de las elecciones, Sarah Stephens, su directora ejecutiva, había comentado que tras un período de adaptación al nuevo presidente que resultara electo, la organización se mantendría trabajando para pasar “legislación con apoyo de ambos partidos”.

En su discurso del domingo, sin embargo, tras los resultados que dieron no solo la victoria a Trump sino el control del Congreso a los republicanos, su mensaje fue mucho más sobrio.

“Necesitábamos una noche como ésta para celebrar lo que hemos logrado y para volver a comprometernos con el trabajo que nos queda por delante, sabiendo que habrá, a veces, obstáculos abrumadores, desvíos…pero podemos hacerlo juntos”, dijo Sarah Stephens, su directora ejecutiva.

El CDA fue parte de una coalición de organizaciones cubanoamericanas, académicas y de izquierda, que de manera planificada trabajaron para cambiar el estado de la opinión pública con respecto a Cuba y convencer a la Administración de dar un giro de 180 grados a su política.


Stephens ha sido particularmente efectiva en llevar a miembros del Congreso a Cuba, una actividad que se considera “educativa” y no propiamente cabildeo, el Centro tiene estatus de organización sin fines de lucro y como tal, no puede hacer cabildeo de modo “sustantivo”, según lo define la ley.

Aunque el centro tiene en su título la palabra “democracia” y “Américas”, lo que sugiere un objetivo más amplio, su foco es “promover una política basada en la reciprocidad y el reconocimiento de la soberanía de Cuba”.

Su directora ejecutiva admite que algunas personas consideran que el nombre es “un poquito confuso” pero asegura que “nosotros somos grandes defensores de la democracia…pero cuando usamos esa palabra, no la estamos utilizando de la misma manera que algunos lo hacen, en el sentido de que nosotros somos dueños de la idea de democracia y se las vamos a enseñar”.