El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) presentó una propuesta que podría modificar de forma sustancial las condiciones de estancia para varias categorías de visas utilizadas por estudiantes, periodistas y participantes en programas de intercambio.
La iniciativa, actualmente en revisión, busca reforzar el control migratorio en un escenario marcado por el creciente número de extranjeros que ingresan al país bajo estatus temporal.
Estudiantes: cambios en las visas F y J
Las visas F —para estudiantes internacionales— y J —para programas de intercambio cultural y académico— estarían sujetas a una permanencia máxima de cuatro años. Si el curso o programa tiene menor duración, la autorización se ajustará a ese tiempo.
Entre las medidas más relevantes figura la reducción del plazo de salida tras la finalización de los estudios: los beneficiarios deberán abandonar el país en 30 días en lugar de los 60 actuales. Además, los estudiantes de posgrado no podrán cambiar de área de estudios una vez iniciada su carrera, lo que limita su flexibilidad académica.
En el caso de los programas de aprendizaje de inglés, la estadía se recortará de 36 meses a 24 meses, lo que impactará a quienes eligen Estados Unidos como destino para perfeccionar el idioma.
Periodistas y corresponsales
La reforma también afecta a los profesionales de la prensa. La visa I, destinada a periodistas internacionales, tendrá un límite de 240 días de permanencia, con posibilidad de solicitar prórrogas.
Sin embargo, los periodistas provenientes de China enfrentarán una medida más restrictiva: solo podrán permanecer en Estados Unidos 90 días. Este punto ha despertado suspicacias, pues podría interpretarse como una respuesta a tensiones diplomáticas y comerciales entre Washington y Pekín.
Costos económicos del ajuste
El DHS estima que los cambios normativos supondrán un incremento en los costos de tramitación y cumplimiento, con un impacto anual proyectado de entre 390 y 392 millones de dólares en la próxima década. Estos recursos adicionales provendrían tanto de instituciones educativas y medios de comunicación como de los propios solicitantes de visas, que tendrían que afrontar tarifas más elevadas y trámites más frecuentes.
Contexto
Hasta ahora, los estudiantes internacionales podían permanecer en el país mientras durara su programa académico, lo que en la práctica permitía extensiones prolongadas. Lo mismo ocurría con los periodistas, cuya autorización se ajustaba a la duración de sus misiones profesionales. Con la reforma, el DHS pretende establecer límites claros y uniformes, argumentando que ello permitirá un control más estricto de las estadías temporales.
En años anteriores, propuestas similares ya habían generado críticas por parte de universidades y organizaciones de prensa, que advierten sobre el riesgo de desincentivar la llegada de talento extranjero y limitar la cobertura mediática internacional desde suelo estadounidense.
Antecedentes
El Departamento de Estado de Estados Unidos confirmó la semana pasada que se encuentra realizando una evaluación detallada de más de 55 millones de visas activas. La iniciativa busca detectar irregularidades que, de ser comprobadas, podrían desembocar en la revocación de estos permisos y en la posterior expulsión de los extranjeros que ya viven en el país.
El examen abarcará aspectos como el tiempo de permanencia en Estados Unidos, antecedentes criminales, conductas que representen una amenaza a la seguridad y cualquier nexo con grupos terroristas. A ello se suma un monitoreo reforzado de las plataformas digitales, donde se prestará especial atención a mensajes con tintes de “antiamericanismo”.
La decisión ha despertado inquietud en la comunidad migrante, que teme un incremento en las cancelaciones de visas y la consolidación de un clima de incertidumbre capaz de disuadir a muchos de solicitar ingreso al país. Solo desde enero de 2025, las autoridades han anulado más de 6.000 visas de estudiantes y retirado el estatus legal a medio millón de personas, cifras que alimentan el temor entre quienes aspiran a rehacer su vida en Estados Unidos.
En el marco de estas disposiciones, el Gobierno también informó la suspensión de la emisión de visas laborales para camioneros extranjeros, una medida que responde a inquietudes relacionadas con la seguridad pública. La medida se sustenta en el incremento de choferes extranjeros al volante de camiones comerciales, en particular de tractocamiones, una tendencia que las autoridades consideran un factor de riesgo para la seguridad en las carreteras.
Proceso de revisión y consulta pública
La normativa no entrará en vigor de inmediato. El documento se someterá a un período de consulta pública de 30 días, durante el cual universidades, asociaciones de periodistas, organizaciones de derechos civiles y ciudadanos podrán enviar comentarios. El DHS evaluará estas aportaciones antes de implementar la medida de manera definitiva.
Posibles consecuencias
- Educación superior: Las universidades estadounidenses, que dependen en gran medida de la matrícula internacional, podrían ver reducido el número de estudiantes extranjeros si las restricciones se vuelven demasiado rígidas.
- Periodismo internacional: La limitación a periodistas, en especial a los chinos, podría derivar en tensiones diplomáticas y afectar la cobertura informativa en un momento de alta competencia geopolítica.
- Impacto en la imagen de EEUU: Analistas consideran que estas medidas, aunque buscan reforzar la seguridad, podrían proyectar un mensaje de menos apertura y hospitalidad hacia la comunidad internacional.
Un debate abierto
El anuncio marca un nuevo capítulo en la política migratoria de Estados Unidos, donde el equilibrio entre control y apertura sigue siendo objeto de debate. Mientras las autoridades defienden la necesidad de reglas más claras, voces académicas y profesionales alertan sobre los efectos colaterales que podría tener en la atracción de talento global, el intercambio cultural y la libertad de prensa.