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La agencia ROUTERS dio a conocer, en julio de este año, la presencia en Cuba de obreros de la India, los cuales trabajan en el Hotel Manzana de Gómez junto a obreros cubanos.

Sin embargo hay una diferencia: mientras a los cubanos le pagan un salario que al cambio actual del dólar en Cuba no llega a los 45 dólares, los obreros de la India ganaban $1600.00.

La noticia, que provocó airadas protestas en las redes sociales, y publicaciones en diversos diarios y sitios digitales del mundo entero, jamás fue “aclarada” por las autoridades estatales.

Luego de casi 3 meses después, es que el el diario Juventud Rebelde ofrece un poco de “luz” a este asunto.

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Según la nota del diario “el rendimiento de los trabajadores de la India en las obras es tres o cuatro veces superior al registrado como media en el país. El resultado de su trabajo es de muy alta calidad. Su presencia está impregnando un alto aprovechamiento de la jornada laboral, lo que redunda en una mayor productividad.”

Tal aseveración surge de las declaraciones dadas al diario de la juventud cubana por el arquitecto José Martínez Hernández, director adjunto de Almest.

Según Martínez Hernández, el objetivo principal sería “revolucionar el sector constructivo en el país”.

Por ello, entre otras cosas, es que se seleccionó desde hace ya casi 20 años a la Empresa Francesa Bouygues como una de las “ejecutantes” de estos proyectos.

Según Almest, “el incremento de la fluctuación de la fuerza de trabajo en el sector constructivo, y la baja calificación de los obreros es el obstáculo que lastra la plena eficiencia en la ejecución de las obras.”

Demoras en los pagos, malas condiciones de trabajo, mala alimentación, poca exigencia, mala atención al obrero, son causas que suelen propiciar los “éxodos y las fluctuaciones”.

Pero como dijo el directivo, no se trata de “un aumento en las tarifas salariales”, tema que por demás “se encuentra en estudio”. Se trata de igualdad salarial por igualdad de funciones.

Y si bien está regulado y “legislado” la contratación de personal extranjero en la isla para la realización de estas tareas, lo que ha generado toda la polémica es el hecho de que a un obrero cubano no se le paga lo mismo que a esos obreros extranjeros.