
La polémica estalló tras la publicación de un reporte que sugiere contactos discretos entre funcionarios estadounidenses y Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como “El Cangrejo”, nieto y escolta de Raúl Castro. La información, divulgada inicialmente por el medio político estadounidense Axios y replicada por medios digitales en español, generó una inmediata reacción del influencer cubanoamericano Alexander Otaola, quien cuestionó la veracidad y el alcance de los supuestos intercambios.
Durante su programa El Mañanero, Otaola expresó escepticismo ante la versión publicada y sugirió que la filtración podría formar parte de una maniobra política o mediática. Según el presentador, resulta difícil sostener que una figura como Rodríguez Castro tenga el peso institucional necesario para representar una interlocución válida con Washington en asuntos vinculados al futuro político de Cuba.
“Señores, el que ha conocido a El Cangrejo mínimamente, superficialmente, se da cuenta de que El Cangrejo es una persona completamente subnormal”, explicó el influencer.
El influencer también recordó que, históricamente, cuando Washington ha mantenido contactos discretos con autoridades cubanas, estos han involucrado a funcionarios con responsabilidad directa en la toma de decisiones. En ese sentido, planteó dudas sobre la lógica de sostener conversaciones estratégicas con alguien que no tiene un rol institucional definido.
“Tú me dices que las fuentes dicen que a través de El Cangrejo el Departamento de Estado está teniendo conversaciones con Raúl Castro, y yo me callo, porque estarían hablando al final con el que ‘corta el bacalao’”, confiesa Otaola. “Yo llevo años acusando a El Cangrejo, yo llevo años estudiando la personalidad de El Cangrejo, que es un demente”, añadió.
¿Qué dice el reporte original?
De acuerdo con la información citada de Axios, los contactos no serían negociaciones formales, sino conversaciones exploratorias orientadas a evaluar posibles escenarios de transición o cambios en la isla. El reporte sugiere que se trataría de intercambios preliminares para analizar alternativas ante el complejo panorama económico y político cubano.
Sin embargo, no se han divulgado pruebas documentales ni declaraciones oficiales que confirmen públicamente dichas conversaciones. Tampoco ha habido pronunciamientos formales del Departamento de Estado ni del gobierno cubano que respalden la versión.
Posteriormente, el creador de contenido endureció su postura y sostuvo que esa narrativa respondía a una operación de carácter político orientada a desacreditar a Marco Rubio. “Están filtrando esta noticia para tratar de joder a Marco Rubio, para que la comunidad se ponga en contra de Marco Rubio… Es completamente falso”, advirtió.
Contexto: tensión, crisis y especulación
El debate surge en un momento particularmente delicado para Cuba, marcado por crisis energética, escasez de combustible, apagones prolongados y un deterioro económico sostenido motivado por el presidente Donald Trump. En ese contexto, cualquier versión sobre posibles diálogos con Estados Unidos adquiere relevancia inmediata.
El presidente Donald Trump afirmó ante la opinión pública que su gobierno mantiene conversaciones con representantes de los niveles más elevados del poder en Cuba y señaló que el país caribeño “debería llegar a un acuerdo”.
Por su parte, el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, declaró recientemente a la agencia EFE que no se mantiene ningún canal de diálogo al más alto nivel con Washington y que, en todo caso, solo se han producido intercambios puntuales de mensajes.
Históricamente, los contactos entre ambos países han alternado entre confrontación y acercamientos puntuales, muchas veces gestionados de forma discreta antes de hacerse públicos. Sin embargo, los procesos formales han estado acompañados de anuncios oficiales y marcos diplomáticos claros, algo que hasta ahora no ha ocurrido en este caso.
Reacciones en redes y la comunidad cubanoamericana
Las declaraciones de Otaola generaron amplio debate en redes sociales, especialmente entre la diáspora cubana en el sur de Florida, donde el tema de cualquier negociación con figuras vinculadas al poder en La Habana suele provocar divisiones.
Mientras algunos usuarios consideran que abrir canales de comunicación podría facilitar eventuales cambios, otros rechazan cualquier tipo de diálogo con miembros del entorno familiar de la cúpula gobernante.
El episodio refleja cómo, en el ecosistema digital actual, una filtración o reporte puede desencadenar intensas discusiones políticas incluso antes de que exista confirmación oficial.
¿Hay confirmación oficial?
Hasta el momento, no existe validación pública por parte de autoridades estadounidenses ni cubanas que confirme las conversaciones mencionadas. La polémica, por tanto, se mueve en el terreno de la especulación mediática y el análisis político.
Lo que sí evidencia el caso es la sensibilidad del tema en el contexto actual y la rapidez con que las redes amplifican cualquier información vinculada a posibles cambios en la relación entre Washington y La Habana.
La controversia continúa abierta, a la espera de aclaraciones formales que permitan determinar si se trata de contactos exploratorios reales o de una versión sin sustento oficial.





