No han sido pocas las madres cubanas que, a falta de una “palanca” para poder matricular a sus hijos en los Círculos Infantiles estatales, deben pagar como mínimo 10 CUC a una cuidadora privada para que se encargue de los pequeños.

La realidad es que el otorgamiento de los Círculos Infantiles se ha vuelto en la Isla una verdadera misión imposible con más requisitos que un casting. Para poder acceder a una plaza solo se puede pedir dos veces en el año: enero y agosto. Fuera de esa fecha no se aceptan solicitudes.

A ello se suman otras exigencias para ser elegible como por ejemplo, que el niño no use culeros, que camine por sí mismo, que ya le hayan salido los dientecitos y que coman varios alimentos.
La demanda evidentemente no satisface la realidad. De hecho, la propia Ministra de Educación, Ena Elsa Velázquez ha señalado que de los centros de enseñanza preescolar en el país, solo está cubierto el 20% de la demanda porque no es posible atender todas las solicitudes.

Cuidadoras, ¿a qué precio?

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Cada año las Direcciones Municipales de Educación, responsables de las autorizaciones para otorgar matrícula en los Círculos Infantiles tienen numerosos casos pendientes archivados.
Por ello no asombra que tantas madres en Cuba tengan obligatoriamente que acudir a una cuidadora, algunas incluso ya se han vuelto verdaderas guarderías con casi 10 niños a cargo de una sola persona.

Surgen entonces otros dilemas como el hecho de que los niños no reciben toda la educación necesaria en esta etapa de la vida, porque estas personas solo están habilitadas para el cuidado y no para prácticas pedagógicas, según refiere la Licencia que ampara esta actividad, llamada “Asistente para el cuidado de niños”.

Ellos solo pagan 20 pesos en moneda nacional al sistema tributario de la ONAT, pero a cambio exigen de 10 a 15 CUC dependiendo si es en zonas de mayores ingresos como el Vedado o Playa, donde el nivel de vida es más alto.

En estos lugares donde las cuidadores deben atender tantos pequeños se les acostumbra a dormir y a ver demasiada televisión, así que la interacción es bastante poca, y tampoco queda tiempo para la enseñanza del lenguaje y otros aspectos del desarrollo psicomotor del pequeño.

El estado cubano establece reglas para las guarderías privadas en Cuba. Por ejemplo deben tener solo 10 niños como máximo, es obligatorio tener la licencia del Departamento de Higiene y Epidemiología y los alimentos que consumen los pequeños no se pueden elaborar en el lugar, las madres deben traerlos.

Las cuidadoras han resuelto la vida de muchas madres trabajadoras que no tienen con quién dejar a su hijo, pero los precios por no tener un círculo infantil, son bastante altos y no solo por los 10 CUC que cada mes deben pagar, sino también por la enseñanza pedagógica que no recibirán.