Cientos de cubanos varados en el lado mexicano de la frontera estadounidense esperan una señal de que el presidente Donald Trump los ayudará.

Muchos, como es el caso de Deyanira Parra, de 32 años, residente de Holguín, tienen un permiso de viaje de México que vence en menos de una semana.

“Estamos muy nerviosos de que nos vayan a deportar”, dijo Parra, cuyo salvoconducto vence el domingo. “No hemos escuchado nada de Trump. Todos los días es lo mismo. Nada cambia”.

La situación es desesperante para muchos de los cubanos, quienes han vendido la mayoría de sus pertenencias en la isla para pagar el viaje.


Los temores aumentaron esta semana, después que se conoció que 91 cubanos fueron deportados luego de ser detenidos en Tapachula, en la frontera mexicana con Guatemala.

En el pasado, las autoridades mexicanas los liberaban con el mismo permiso de tránsito de 20 días que Parra recibió para darles tiempo a llegar a Estados Unidos. Pero como Washington eliminó la política de “pies secos, pies mojados”, México los deportó.

Se estima que miles de cubanos estaban en viaje rumbo a Estados Unidos desde varios países de América Latina cuando el presidente Barack Obama puso fin abruptamente el 12 de enero a esta política, implementada hace dos décadas, que daba a los cubanos un permiso de estadía automático con sólo tocar territorio nacional.

No se espera que el nuevo presidente restablezca el estatus especial de inmigración para los cubanos. El año pasado, Trump calificó de injusta la política de “pies secos, pies mojados. Trump no se ha pronunciado sobre esa política desde que Obama la canceló.