Eduardo Leal Noda con la bandera en su cofre de madera original en Miami (Imagen tomada de Diario Las Américas/Fotógrafo: Jesús Hernández)

Hace pocos días llegó el historiador Eduardo Leal Noda a Miami, procedente de La Habana, acompañado de la bandera cubana que se izó el 20 de mayo de 1902 en la capital cubana, informa Diario Las Américas.


Leal Noda y su esposa lograron salir de Cuba con la preciada reliquia histórica y otros objetos de valor “sin que los agentes del aeropuerto de La Habana se dieran cuenta”.

En entrevista con el diario de Miami, el depositario de objetos históricos de la masonería cubana, confesó que un día después, el 21 de mayo, durante un acto oficial del recién instituido Gobierno cubano, «el general Máximo Gómez entregó la bandera, en este mismo cofre, al gran maestro masón José Fernández Pellón, como reconocimiento del extraordinario aporte de la masonería a la independencia de Cuba».

En 1936, Pellón entregó la bandera cubana al bisabuelo de Leal Noda, «Enrique Elizaga Peláez, maestro masón y soberano gran comendador del grado 33», explicó el habanero.

En su casa en La Habana, el amante de la historia pudo resguardar objetos y documentos relacionados con próceres de la independencia de Cuba, pese a la represión que vivió en la Isla comunista.


Leal Noda contó que en 1960, las logias fueron perpetradas paulatinamente «por agentes secretos del Gobierno y los valores de la masonería y la República fueron descartados».

Al historiador lo acusaron «de divisionismo ideológico», lo expulsaron de la escuela de medicina, y luego pudo estudiar biología, cuando cumplió con materias obligatorias como «comunismo científico, materialismo y economía socialista», en represalia porque con apenas 22 años en 1982, colocó «una tarja de mármol en el portal de la casa, para honrar a Franklin Delano Roosevelt, quien fue nombrado “benemérito de la masonería cubana».

En cuanto a la bandera que se atrevió a traer consigo Leal Noda, fue confeccionada en tela de algodón justo para la fundación de la República, y permanece en el cofre de madera de la época, acompañada de una «copia
de la Constitución de 1902 y una réplica del escudo de La Habana».

Su bisabuelo la protegió hasta su muerte, y la madre del historiador la guardó también hasta que falleció, cuando se la entregó a él para que la resguardara, en su casa en Santiago de Las Vegas.

El régimen cubano eliminó y borró de los libros de historia la fecha del 20 de mayo y la proclamación de la República, es por ello que muchos cubanos de las jóvenes generaciones ven la efeméride con indiferencia, señala Leal Noda, que nació precisamente en 1959, en el año de la toma del poder por el dictador Fidel Castro.

«Por eso es muy importante preservar esta bandera, para que (la fecha y el hecho patrio) quede (vivo) para futuras generaciones», sostuvo.

«Creo que Cuba logró ser entonces una república y no un estado libre asociado, tras la ocupación estadounidense (1898-1902), gracias a la presencia de los masones», añadió.

«Las grandes figuras de los tres bandos, cubanos, españoles y estadounidenses, eran masones, y entre ellos lograron llegar al acuerdo de la república», concluyó.