Congresista cubanoamericana María Elvira Salazar lanza advertencia al régimen cubano en medio de tensiones geopolíticas en la región

La congresista cubanoamericana María Elvira Salazar lanzó una advertencia directa al régimen cubano, al que instó a tomar como referencia el colapso político de Nicolás Maduro en Venezuela, en medio del endurecimiento de la política de Estados Unidos hacia La Habana y tras un ultimátum del presidente Donald Trump al castrismo.

Salazar respaldó públicamente el mensaje de Trump, quien anunció el fin del flujo de petróleo y recursos financieros procedentes de Venezuela y exhortó al Gobierno cubano a negociar con Washington “antes de que sea demasiado tarde”. La legisladora aseguró que el modelo de supervivencia del régimen —basado durante décadas en alianzas con otros gobiernos autoritarios— se encuentra en su fase final.


“Un modelo agotado”

En sus declaraciones, Salazar sostuvo que la dictadura cubana ha logrado sostenerse exportando represión y servicios de inteligencia a otros regímenes a cambio de apoyo económico, petróleo y respaldo político. A su juicio, ese esquema “tiene los días contados”, especialmente tras el desplome del principal aliado regional de La Habana.

La congresista subrayó que Cuba enfrenta hoy una fragilidad estructural mayor que en etapas anteriores: una economía paralizada, apagones prolongados, escasez de alimentos y un creciente descontento social. En ese contexto, advirtió que ignorar el mensaje de Washington podría acelerar un desenlace similar al venezolano, pero con menos margen de maniobra para el poder en la isla.

El respaldo desde el Senado y la presión republicana

La postura de Salazar se alinea con otros líderes republicanos de Florida. El senador Rick Scott afirmó recientemente que el régimen de Miguel Díaz-Canel “está contado”, y reclamó su renuncia como paso imprescindible para abrir una transición democrática.

Desde el Congreso, el discurso dominante entre los republicanos es que no debe haber concesiones sin reformas reales, y que cualquier alivio económico solo serviría para prolongar un sistema que consideran fallido. Para este sector, la presión política, financiera y diplomática es el único mecanismo eficaz para forzar cambios en La Habana.

Otras voces del sur de Florida se suman a la presión contra La Habana

El mensaje de advertencia lanzado por María Elvira Salazar ha encontrado eco en otros líderes políticos del sur de Florida, una región donde la política hacia Cuba sigue siendo un eje central del debate público. Las declaraciones coinciden en un punto clave: el actual momento regional deja al régimen cubano con menos margen de maniobra que nunca.


El secretario de Estado Marco Rubio sostuvo que la crisis que atraviesa Cuba es consecuencia directa de “un sistema fracasado que depende del autoritarismo y de subsidios externos para sobrevivir”. Rubio reiteró que cualquier diálogo con La Habana debe estar condicionado a avances verificables en derechos humanos y libertades políticas, y advirtió que mantener el statu quo solo profundiza el sufrimiento del pueblo cubano.

En la Cámara de Representantes, el congresista Carlos Giménez, afirmó que el colapso del respaldo venezolano evidencia la fragilidad estructural del modelo cubano. Según Giménez, “cuando se acaban los padrinos internacionales, queda al descubierto la incapacidad del régimen para sostener a su propia población”, y subrayó que Estados Unidos no debe “rescatar” a un sistema que se niega a reformarse.

Desde una posición demócrata, la congresista Debbie Wasserman Schultz coincidió en que la situación humanitaria en Cuba es crítica, aunque enfatizó la necesidad de diferenciar entre presión al gobierno y apoyo directo al pueblo cubano. Wasserman Schultz señaló que la comunidad internacional debe incrementar la ayuda humanitaria sin fortalecer a las estructuras represivas del Estado, un equilibrio que considera clave para cualquier estrategia futura.

En conjunto, estas declaraciones reflejan un consenso creciente en el sur de Florida: más allá de las diferencias partidistas, existe acuerdo en que el régimen cubano atraviesa una etapa de debilidad inédita y que las decisiones adoptadas por Washington en este momento tendrán repercusiones duraderas tanto para la isla como para la región.

La variable energética: petróleo, sanciones y excepciones

Uno de los ejes centrales del ultimátum de Trump es el corte del suministro petrolero venezolano, históricamente vital para el funcionamiento del sistema energético cubano. La caída del apoyo de Caracas —tras el colapso del poder de Nicolás Maduro— ha dejado a Cuba en una situación crítica, con apagones que se extienden por horas y afectan tanto a la población como a sectores productivos clave.

No obstante, Washington ha permitido que México continúe enviando petróleo a Cuba, una decisión que ha sido presentada como una excepción de carácter humanitario. Para Salazar y otros legisladores, esta medida no altera el fondo del mensaje: Estados Unidos mantendrá la presión mientras no haya un giro político real en la isla.

Impacto regional y mensaje a La Habana

Las declaraciones de Salazar se producen en un momento de reconfiguración geopolítica en el Caribe, donde el debilitamiento de los regímenes aliados a Cuba reduce su margen de acción internacional. Analistas señalan que, sin Venezuela como sostén económico y con relaciones limitadas con otros socios, La Habana enfrenta una de sus coyunturas más complejas en décadas.

Desde el oficialismo cubano, la respuesta ha sido rechazar cualquier ultimátum y reiterar un discurso de soberanía frente a lo que califican como presiones externas. Sin embargo, el aumento del tono desde Washington y el respaldo de figuras influyentes del Congreso reflejan que la política hacia Cuba entra en una nueva fase de confrontación abierta.

Un escenario de definición

Para María Elvira Salazar, el mensaje es inequívoco: el régimen cubano debe decidir entre negociar una salida política o enfrentar un aislamiento cada vez mayor. Al evocar el caso venezolano, la congresista busca subrayar que los sistemas autoritarios pueden colapsar cuando pierden sus fuentes externas de apoyo.

Mientras tanto, la población cubana continúa atrapada entre la crisis económica y la incertidumbre política, en un escenario donde las decisiones que se tomen en los próximos meses podrían marcar un punto de inflexión histórico para la isla.


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