Foto: CALIXTO N. LLANES Fotógrafo de Juventud Rebelde)

El inicialista de los Alazanes de Granma, Guillermo Avilés, resucitó su madero desde las semifinales en la recién terminada 56 Serie Nacional de Béisbol, donde terminó siendo MVP de la final versus los Tigres de Ciego de Ávila.


¿Y cómo fue que se soltó Avilés de la noche a la mañana? Un instante fue clave para desatarse del ‘slum’: el sexto juego enfrentándole a los Cocodrilos de Matanzas, donde pegó dos jonrones y remolcó cinco carreras de nueve del equipo.

Si analizamos lo que sucedió ese sábado 14 de enero, recordaremos que Avilés había llegado a la jornada bateándole muy poco a los lanzadores de Matanzas —y contra pitchers zurdos pegaba para un pálido .206.

Entonces, luego de fallar en un primer turno, Avilés golpeó una recta y sacó un jonronazo enorme frente al diestro Jonder Martínez.

«Nunca me di por vencido. Siempre salí a pelear mis turnos, aun sabiendo que no me iba nada bien», confesó en aquel momento el talentoso bateador zurdo, tras halar con fuerza y sacar la bola del parque yumurino.


Pero, un turno después, la contradicción del manager Víctor Mesa encendió del todo un madero que parecía haber estado con el bombillo titilante. Con dos corredores en el ruedo, Mesa prefirió desafiarlo con el experimentado Dany Betancourt y no al zurdo Ramón Licor, quien había dominado de (10-1) al granmense.

¿Cuál fue el resultado?: Avilés bateo otro descomunal vuelacercas que, al final, lo decidió todo (9×6) en favor de los visitantes. El despertar del zurdo enviaba la serie semifinal a un séptimo y decisivo duelo. Y… para corroborar que “a un muerto no se le debe dar vida”, Avilés fue el principal verdugo en la serie final versus los Tigres de Ciego de Ávila, a quienes sacudió para decidirle el tercero y cuarto desafío de una barrida 4-0.

Primero, con un grand slam que aún no ha caído y luego con el elevado de sacrifico que decidía el duelo final (3×2).

Su bate fue vital en las seis victorias consecutivas de los Alazanes de Granma, honor que le concedió el premio de MVP (Jugador más valioso) de la final.

Estas fueron las palabras de Guillermo Avilés en su primer entrenamiento rumbo a la Serie del Caribe Culiacán 2017, luego de rememorar el ansiado trofeo de campeón nacional.




—¿Ya eres campeón con el equipo de Ciego de Ávila, pero esta campaña lo logras con el conjunto de tu provincia, donde juegas desde niño. Cuéntame que emociones invaden tu mente?

—“Me siento muy feliz, ya que es algo que estamos buscando desde hace años, y al fin llegó. Ya no es un sueño, es una realidad, por eso estábamos luchando”.

—¿Cómo sientes el impacto del pueblo este que colmó el estadio como no sucedía desde hace tiempo?

—“Es la muestra de que había deseos de vivir un campeonato aquí, en la casa. Ha sido especial, es lo más grande que me haya podido suceder en mi carrera”.

—¿Qué hiciste para resurgir y salirte de ese ‘enmarañado’ slum que te amarró?

—“Algo me ayudó muchísimo: la confianza del manager nuestro Carlos Martí. A partir de eso, mantuve mi línea de entrenamiento, y me preparé al doble para que las cosas mejoraran y mejoraron. Tenían que salirme”.

—¿Qué crees de tu explosión ofensiva, la cual terminó apoyando en demasía al pitcheo del conjunto?

—“Bueno, me alegra haber estado bien justamente cuando el equipo lo necesitaba, eso es algo que me motivó y nos ayudó. Es una satisfacción que me llevó, sinceramente”.

—¿Cuál crees que haya sido el momento cumbre en este play off, si de impulso se trató para elevar esos deseos de ganar que tenían todos?

—“Creo que el punto cumbre fue desde el mismo inicio del play off, cuando abrimos ganándole a Matanzas. Ahí demostramos que podíamos ganarle, y entonces poco a poco hicimos la tarea. No dejarnos vencer y siempre estar pensando en las victorias fueron las claves de todos”.

—¿Será dura la batalla de la Serie del Caribe?

—“Hay muchos equipos de gran calidad. Creo que el nuestro tiene buen equilibrio en el bateo, el pitcheo y la defensiva. Iremos por darlo todo en el terreno, es lo que puedo decirte ahora mismo”.