Comando Sur pone la mira en GAESA y advierte sobre su alcance más allá de Cuba

Una nueva advertencia desde Estados Unidos vuelve a colocar en el centro de atención a GAESA, el poderoso conglomerado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba, pero esta vez el foco trasciende el enorme poder económico que mantiene dentro de la isla.

La publicación Diálogo Américas, vinculada al Comando Sur de Estados Unidos, publicó el 12 de agosto un amplio análisis en el que presenta a GAESA como una estructura con características únicas en América Latina y advierte que su influencia tiene implicaciones para la seguridad de toda la región.


El señalamiento llega en un momento particularmente delicado para La Habana, después de meses de sanciones estadounidenses dirigidas contra empresas, bancos y estructuras relacionadas con el conglomerado militar.

GAESA controla sectores estratégicos de Cuba

El Grupo de Administración Empresarial S.A. no funciona como una empresa convencional.

Aunque el gobierno cubano no publica información financiera detallada sobre el conglomerado, estimaciones independientes citadas por Diálogo Américas calculan que GAESA controla entre el 40% y el 70% de la actividad económica formal del país.

Su influencia alcanza áreas fundamentales como el turismo, los puertos, la logística, los servicios financieros, el comercio exterior, las telecomunicaciones y otras infraestructuras estratégicas.

Esto significa que una parte considerable de los ingresos generados por algunos de los sectores más importantes de Cuba termina vinculada a una estructura administrada por militares y caracterizada por una extraordinaria falta de transparencia.


Para Washington, esa concentración de poder económico tiene además una dimensión política y de seguridad.

La advertencia que va más allá de la economía cubana

El elemento más relevante del nuevo análisis es precisamente que GAESA deja de ser presentado únicamente como el brazo económico de las FAR.

La preocupación estadounidense está relacionada también con el control que ejerce sobre puertos, telecomunicaciones, logística e inversiones estratégicas, sectores que pueden convertirse en puertas de entrada para la influencia de potencias como China y Rusia.

Cuba ha profundizado durante los últimos años sus vínculos económicos y estratégicos con Moscú y Pekín. Rusia, por ejemplo, ha buscado ampliar su presencia en sectores como banca, transporte, turismo, construcción y digitalización en la isla.

Desde esa perspectiva, el poder de GAESA adquiere una dimensión que Washington considera regional: cualquier actor extranjero que pretenda acceder a determinadas infraestructuras estratégicas cubanas termina interactuando directa o indirectamente con estructuras controladas por el aparato estatal y militar.

«Un pulpo de muchos tentáculos»

El politólogo cubano Juan Antonio Blanco, presidente de Cuba Siglo 21 y citado en el análisis, describe la evolución de GAESA como la de un enorme entramado que ha terminado funcionando con niveles excepcionales de autonomía y opacidad.

Según Blanco, el conglomerado dispone de estructuras financieras y empresariales difíciles de fiscalizar, incluidas operaciones offshore y compañías registradas fuera de Cuba.

El experto también atribuye a GAESA una función que trasciende los negocios y asegura que su infraestructura puede actuar como complemento del aparato represivo cubano en situaciones de crisis interna.

Ese argumento adquiere especial importancia por el control estatal sobre sectores como las telecomunicaciones, esenciales tanto para la economía como para las comunicaciones de la población.

Miles de millones bajo control militar

La dimensión económica del conglomerado quedó expuesta con mayor claridad después de la divulgación de documentos financieros internos que mostraron el enorme volumen de recursos administrados por sus empresas.

De acuerdo con esas informaciones, para marzo de 2024 las compañías vinculadas a GAESA acumulaban aproximadamente 17,900 millones de dólares en activos, incluyendo más de 14,000 millones de dólares en cuentas bancarias.

Las cifras contrastan con la profunda crisis económica que atraviesa Cuba, marcada durante los últimos años por escasez, deterioro de servicios públicos y enormes dificultades para acceder a alimentos, medicamentos y combustible.

Para los críticos del sistema cubano, ese contraste demuestra que el problema no es únicamente la falta de recursos, sino también quién los controla y cómo son utilizados.

Washington ha escalado la presión sobre GAESA

La publicación del análisis ocurre después de una sucesión de medidas estadounidenses destinadas precisamente a golpear las estructuras económicas vinculadas al conglomerado.

El 7 de mayo de 2026, Washington anunció sanciones directamente contra GAESA, iniciando una ofensiva que posteriormente alcanzó otras empresas y sectores relacionados con el aparato económico estatal cubano.

La presión continuó durante junio y julio y terminó alcanzando incluso operaciones relacionadas con el estratégico Puerto del Mariel.

Según el Departamento de Estado, la Terminal de Contenedores de Mariel transfirió sus activos a Coral Marítima S.A. en junio, una operación que Washington interpretó como un intento de evadir las restricciones existentes.

Estados Unidos respondió extendiendo las sanciones a las nuevas estructuras involucradas.

El episodio mostró además uno de los mayores desafíos para La Habana: cambiar formalmente la propiedad o administración de una empresa ya no necesariamente permite escapar de las medidas estadounidenses.

Navieras internacionales también han reaccionado

Las consecuencias de las sanciones no se han limitado a las compañías cubanas.

Dos grandes navieras internacionales, CMA CGM y Hapag-Lloyd, suspendieron en mayo operaciones de carga relacionadas con Cuba ante el riesgo derivado de sus vínculos con empresas controladas por GAESA.

Ese tipo de decisiones evidencia hasta dónde puede extenderse el impacto de las sanciones.

Empresas extranjeras que durante años hicieron negocios con entidades cubanas ahora deben evaluar no solamente la rentabilidad de esas operaciones, sino también su posible exposición al sistema financiero y regulatorio estadounidense.

GAESA se convierte en uno de los principales objetivos de Washington

La estrategia de Estados Unidos parece apuntar cada vez más a separar dos conceptos: Cuba como país y las estructuras económicas controladas por sus Fuerzas Armadas.

Washington sostiene que los ingresos generados por importantes sectores económicos no terminan necesariamente beneficiando a la población, sino alimentando una estructura empresarial vinculada directamente al poder político y militar.

La Administración estadounidense ha reiterado además durante las últimas semanas que pretende impedir que La Habana utilice reorganizaciones empresariales para esquivar las sanciones. Marco Rubio ha advertido que la presión contra GAESA continuará y ha señalado específicamente las transferencias de activos como uno de los mecanismos que Washington está siguiendo.

El nuevo análisis difundido por Diálogo Américas añade ahora otra dimensión a esa estrategia.

GAESA ya no aparece solamente como el centro del poder económico del régimen cubano, sino como una estructura cuya influencia sobre puertos, finanzas, telecomunicaciones y logística puede facilitar la penetración de actores estratégicos rivales de Estados Unidos en el Caribe.

Y esa percepción podría explicar por qué el conglomerado militar se ha convertido en uno de los objetivos prioritarios de la creciente presión de Washington sobre La Habana en 2026.


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