La Casa Blanca no celebrara la tradicional fiesta de 5 de mayo que por más de 10 años se celebra con la presencia del presidente.

En cambio, la oficina de Mike Pence organizó una pequeña recepción que se realizará el jueves 4 (no el 5) sin la asistencia del presidente, ni de políticos y artistas de alto nivel.

Trump rompe así la tradición de administraciones como la de Obama o Bush que usaban la fecha para promover el acercamiento a la comunidad hispana.

“Es lamentable porque manda una pésima señal a la población hispana, aunque, por otro lado, no me sorprende porque está en sintonía con la actitud que ha tenido Trump desde que se lanzó como candidato: hablar del daño de la migración mexicana estuvo fue tema central en sus discursos. Es una pésima noticia y no me sorprende que haga esto” dijo la periodista mexicana radicada en Washington Anne Wakefield.


“La decisión de la Casa Blanca de poner fin a una tradición que lleva casi dos décadas celebrando el Cinco de Mayo es profundamente decepcionante. Esto es exactamente lo que esperaríamos de un presidente y gobierno que ha hecho su misión la persecución, la criminalización y que maldice a los inmigrantes” dijeron también congresistas pertenecientes al Caucus Hispano en el Congreso.

El 5 de mayo se conmemora la batalla de Puebla en 1862, cuando el ejército mexicano derrotó a una fuerza expedicionaria de Francia, la celebración es más popular en Estados Unidos que en México.