Cámara de Representantes aprueba el horario de verano permanente: esto es lo que cambiaría en Estados Unidos

Miami. Foto: Cuba en Miami

Estados Unidos dio un nuevo paso para poner fin al cambio de hora que millones de personas realizan dos veces al año. La Cámara de Representantes aprobó un proyecto de ley que busca establecer de manera permanente el horario de verano en gran parte del país, una transformación que modificaría las rutinas de familias, escuelas, empresas, sistemas de transporte y organismos públicos.

La denominada Ley de Protección de la Luz Solar recibió 308 votos a favor y 117 en contra, un respaldo suficientemente amplio como para evidenciar el apoyo bipartidista que ha conseguido la propuesta. La votación, sin embargo, no elimina de inmediato los ajustes estacionales de los relojes.


El proyecto todavía debe ser aprobado por el Senado y posteriormente enviado al presidente Donald Trump para su promulgación. Mientras ese proceso no concluya, Estados Unidos continuará aplicando el sistema vigente, que adelanta una hora los relojes durante la primavera y los retrasa nuevamente en el otoño.

De convertirse en ley, la mayor parte del territorio estadounidense permanecería durante todo el año en el horario utilizado actualmente entre marzo y noviembre. En términos prácticos, habría más luz solar al final de la tarde durante el invierno, pero también amaneceres considerablemente más tardíos en algunas zonas del país.

Una aprobación que reactiva un debate de varios años

La votación en la Cámara representa uno de los avances legislativos más importantes registrados por esta propuesta desde que comenzó a ganar fuerza en el Congreso.

Durante años, legisladores de ambos partidos han presentado iniciativas para eliminar el cambio semestral de hora. El consenso, sin embargo, suele limitarse al rechazo de la práctica actual, ya que persisten profundas diferencias sobre cuál de los dos horarios debería mantenerse permanentemente.

Una parte de los congresistas favorece el horario de verano durante los doce meses del año, al considerar que las tardes con mayor iluminación benefician a las familias, el comercio y las actividades recreativas. Otro grupo respalda la permanencia del horario estándar porque se ajusta mejor al ciclo natural de luz y oscuridad y evita que el amanecer se retrase demasiado durante los meses invernales.


La legislación aprobada por la Cámara se inclina por la primera alternativa. Si supera el resto del proceso legislativo, el país no regresaría al horario estándar cada otoño, como sucede actualmente.

Florida vuelve a ocupar un lugar central en la iniciativa

El proyecto cuenta con un fuerte impulso de legisladores de Florida, uno de los estados donde existe mayor respaldo político y empresarial a la eliminación del cambio de reloj.

La propuesta fue presentada por el congresista republicano Vern Buchanan, quien ha promovido versiones de esta legislación de manera reiterada desde 2018. Buchanan sostiene que adelantar y atrasar los relojes es una costumbre obsoleta que altera innecesariamente la vida cotidiana de los ciudadanos.

El legislador ha señalado que el horario de verano permanente sería especialmente beneficioso para Florida debido a la importancia de la economía turística, las actividades deportivas y el entretenimiento al aire libre. Una hora adicional de luz durante la tarde podría favorecer a restaurantes, comercios, campos de golf, parques, playas y negocios vinculados con el ocio.

El representante Gus Bilirakis, también republicano de Florida, ha respaldado la medida y afirmado que los residentes están cansados de modificar los relojes en primavera y otoño. «Los floridanos están cansados de la práctica obsoleta e innecesaria de cambiar los relojes dos veces al año», sostiene el legislador.

Los promotores consideran que el cambio facilitaría una mayor estabilidad en los horarios familiares y empresariales. También sostienen que permitiría aprovechar mejor la luz natural después de la jornada laboral o escolar.

La propuesta avanzó con un respaldo casi unánime en comité

Antes de llegar al pleno de la Cámara, la iniciativa había superado una importante prueba en el Comité de Energía y Comercio. El proyecto fue aprobado en esa instancia con 48 votos a favor y solo uno en contra, un resultado que anticipó el amplio respaldo que posteriormente recibiría entre los representantes.

La diferencia de votos demuestra que el rechazo al cambio semestral de hora trasciende las divisiones partidistas tradicionales. Republicanos y demócratas han coincidido en que el sistema actual genera molestias y confusión, aunque no todos comparten la idea de mantener permanentemente el horario de verano.

El apoyo conseguido en el comité permitió que el proyecto llegara al pleno con suficiente impulso político. No obstante, el escenario en el Senado podría resultar más complejo debido a las reglas de procedimiento y a la oposición de algunos legisladores.

¿Cómo cambiaría la vida diaria de los estadounidenses?

La consecuencia más evidente sería la desaparición del ajuste que se realiza durante el otoño. Los residentes de la mayoría de los estados ya no tendrían que retrasar una hora sus relojes para volver al horario estándar.

En invierno, el atardecer ocurriría aproximadamente una hora más tarde de lo que sucede bajo el sistema actual. Eso permitiría que muchas personas salieran de sus centros laborales o educativos con mayor iluminación natural.

Para algunas familias, el cambio significaría disponer de más tiempo con luz solar para hacer ejercicio, llevar a los niños a parques, realizar compras o participar en actividades deportivas y recreativas después de la jornada. Sin embargo, esa hora adicional de luz por la tarde tendría una consecuencia inevitable: el amanecer también se retrasaría aproximadamente una hora.

En determinadas ciudades del norte y el oeste del país, el sol podría no salir hasta después de las 9:00 de la mañana durante las semanas más oscuras del invierno. Estudiantes, trabajadores y conductores tendrían que iniciar sus actividades en condiciones de poca luz o completa oscuridad.

Los estados y territorios que podrían conservar el horario estándar

La legislación no tendría el mismo efecto en todas las jurisdicciones estadounidenses. Arizona y Hawái no aplican actualmente el horario de verano en la mayor parte de sus territorios. Puerto Rico, las Islas Vírgenes estadounidenses y otros territorios tampoco participan en el cambio estacional de hora.

Estas jurisdicciones podrían continuar utilizando el horario estándar durante todo el año. Su situación responde en buena medida a las características geográficas y climáticas de esas regiones, donde la variación estacional de la luz solar es menos pronunciada que en los estados situados más al norte.

La propuesta permitiría conservar esas excepciones, por lo que la eliminación del cambio de hora no supondría necesariamente un sistema completamente uniforme para todo el país.

Al menos 19 estados han aprobado leyes o resoluciones que expresan su intención de adoptar el horario de verano permanente. Sin embargo, esas medidas estatales no pueden aplicarse plenamente sin autorización federal.

La legislación vigente permite que un estado permanezca de manera permanente en el horario estándar, pero no le concede la misma libertad para mantener el horario de verano durante todo el año. Por esa razón, la intervención del Congreso resulta indispensable.

Más luz por la tarde y posibles beneficios económicos

Los defensores del proyecto aseguran que una mayor cantidad de luz natural al final del día podría favorecer la actividad económica. Restaurantes, cafeterías, centros comerciales, instalaciones deportivas y destinos turísticos podrían recibir más visitantes durante las tardes de invierno. La percepción de que todavía hay luz podría incentivar a las personas a permanecer fuera de sus hogares durante más tiempo después de trabajar.

En estados de clima cálido como Florida, la medida podría beneficiar especialmente a los negocios relacionados con las playas, los campos de golf, los deportes juveniles y las atracciones al aire libre.

Los partidarios también argumentan que las tardes más luminosas pueden fomentar la actividad física. Caminar, correr, montar bicicleta o practicar deportes después del trabajo resultaría más accesible para quienes evitan salir cuando ya ha oscurecido.

Otro argumento frecuente está relacionado con la seguridad vial. Algunos defensores sostienen que disponer de más luz durante las horas de mayor circulación vespertina podría reducir determinados accidentes de tránsito y mejorar la visibilidad de peatones y ciclistas.

No obstante, los críticos responden que cualquier beneficio durante la tarde podría verse compensado por mayores riesgos en las oscuras horas de la mañana.

El impacto sobre escuelas, estudiantes y trabajadores

La seguridad de los niños constituye uno de los principales argumentos de quienes se oponen al horario de verano permanente. Durante el invierno, numerosos estudiantes tendrían que esperar los autobuses escolares antes del amanecer. Otros caminarían o viajarían en bicicleta hacia sus centros educativos en condiciones de escasa visibilidad.

El problema sería especialmente notable en ciudades situadas en la parte occidental de cada zona horaria, donde el amanecer ya ocurre más tarde que en otras localidades ubicadas bajo la misma hora oficial.

Los trabajadores que comienzan sus turnos temprano también enfrentarían jornadas iniciadas completamente de noche. Esta situación afectaría a empleados de fábricas, hospitales, aeropuertos, empresas de transporte, servicios de emergencia y otros sectores con horarios matutinos.

Las escuelas podrían intentar adaptar sus horarios de entrada, pero hacerlo tendría consecuencias para el transporte, las actividades extracurriculares, los empleos familiares y la organización diaria de los hogares. Por esa razón, algunos legisladores consideran que el debate debe analizarse más allá de la simple comodidad de dejar de ajustar los relojes.

Tom Cotton encabeza la oposición en el Senado

El principal desafío para la propuesta se encuentra ahora en el Senado. El republicano Tom Cotton, de Arkansas, ha expresado su oposición al horario de verano permanente y bloqueó anteriormente un intento de aprobar la legislación mediante consentimiento unánime.

Cotton advierte que el proyecto produciría amaneceres extremadamente tardíos en amplias regiones del país. Ha señalado que en ciudades como Grand Rapids, Michigan, el sol podría salir alrededor de las 9:15 de la mañana durante el invierno.

En Williston, Dakota del Norte, el amanecer podría retrasarse hasta cerca de las 9:45. Bajo esas condiciones, estudiantes y trabajadores realizarían buena parte de sus desplazamientos matutinos en la oscuridad.

La objeción del senador no se centra necesariamente en mantener los cambios de reloj. Su argumento es que, si Estados Unidos decide adoptar un horario permanente, debería considerar el estándar en lugar del de verano. La oposición de Cotton demuestra que el amplio respaldo conseguido en la Cámara no garantiza una aprobación sencilla en el Senado.

Trump respalda públicamente el proyecto

El presidente Donald Trump ha manifestado su apoyo a la eliminación de los cambios estacionales de hora. «Es hora de que la gente deje de preocuparse por el ‘reloj’, por no mencionar todo el trabajo y el dinero que se gastan en este ridículo trámite que se repite dos veces al año. También será una gran VICTORIA para el Partido Republicano. ¡Aprovéchenla!», dijo hace dos meses en Truth Social.

El respaldo presidencial es relevante porque indica que la medida tendría altas probabilidades de ser firmada si consigue superar el Senado. Aun así, la Casa Blanca no puede implementar el cambio por sí sola. La modificación requiere que ambas cámaras del Congreso aprueben el mismo texto antes de que el presidente pueda convertirlo en ley.

El apoyo de Trump podría aumentar la presión sobre los senadores republicanos que todavía no han definido su posición o que mantienen reservas sobre los efectos del proyecto.

Foto. Captura de pantalla de Truth Social de Donald J. Trump

La población rechaza el cambio de reloj, pero está dividida

Las encuestas muestran que numerosos estadounidenses desean terminar con el ajuste semestral. Sin embargo, las preferencias se dividen cuando se pregunta qué horario debería permanecer. Una encuesta de Gallup realizada en 2025 mostró que el 48% de quienes favorecían un sistema permanente prefería mantener el horario estándar.

Solo el 24% se inclinó por el horario de verano permanente. Otros ciudadanos respaldaban continuar con el sistema actual o no tenían una posición definida.

Estos resultados revelan una contradicción importante en el debate. La mayoría puede estar de acuerdo en dejar de cambiar los relojes, pero eso no significa que exista consenso sobre mantener las tardes más luminosas a costa de mañanas más oscuras. Los legisladores deberán valorar esa división mientras el proyecto avanza en el Senado.

El debate médico sobre el sueño y el reloj biológico

La discusión también involucra los posibles efectos sobre la salud. Diversos especialistas en sueño han defendido el horario estándar porque, según explican, se encuentra más alineado con el ritmo circadiano humano. Ese sistema permite que la luz solar llegue más temprano durante la mañana, ayudando al organismo a regular los ciclos de sueño y vigilia.

La exposición a la luz matutina influye en la producción de melatonina, la hormona relacionada con el sueño. Amaneceres más tardíos podrían dificultar que algunas personas se despierten y mantengan horarios regulares.

Los defensores del horario estándar advierten que el de verano permanente podría aumentar la privación de sueño, especialmente entre adolescentes, trabajadores nocturnos y personas que deben comenzar sus actividades muy temprano.

En cambio, quienes respaldan el proyecto señalan que los cambios de hora también alteran temporalmente los patrones de sueño y pueden provocar fatiga, falta de concentración y dificultades de adaptación.

La controversia médica se concentra entonces en determinar qué causa más inconvenientes: modificar los relojes dos veces al año o permanecer permanentemente en un horario menos ajustado al ciclo solar durante el invierno.

Empresas y sistemas tecnológicos también tendrían que adaptarse

La modificación tendría repercusiones que irían mucho más allá de los relojes domésticos. Aerolíneas, aeropuertos, sistemas ferroviarios, empresas de transporte, bancos, mercados financieros y compañías tecnológicas tendrían que actualizar sus calendarios y operaciones.

Los sistemas informáticos utilizan bases de datos que incluyen reglas específicas sobre las zonas horarias. Una reforma federal obligaría a revisar programas, servidores, dispositivos electrónicos, calendarios digitales y sistemas de reserva.

Las empresas con operaciones internacionales también tendrían que recalcular las diferencias horarias con otros países. Estados Unidos pasaría a tener variaciones distintas frente a Europa, América Latina y otras regiones que continúan modificando sus relojes en fechas diferentes o que no aplican ningún cambio estacional.

Los organizadores de vuelos, reuniones virtuales, transmisiones deportivas y operaciones bursátiles necesitarían un período de adaptación para evitar confusiones. Por esa razón, la legislación tendría que establecer una fecha de entrada en vigor que permita preparar los cambios técnicos y administrativos necesarios.

El precedente de 1974 todavía pesa en el Congreso

Estados Unidos ya experimentó con el horario de verano permanente hace más de cinco décadas. En enero de 1974, durante una crisis energética, el gobierno estableció ese horario durante todo el año con el objetivo de reducir el consumo de electricidad.

La iniciativa tuvo inicialmente un considerable respaldo popular. Sin embargo, la opinión pública cambió rápidamente cuando comenzaron a sentirse los efectos de las mañanas invernales oscuras.

Las preocupaciones aumentaron por los estudiantes que debían desplazarse antes del amanecer y por la falta de visibilidad en las carreteras. El Congreso terminó revirtiendo la medida ese mismo año. Los opositores al proyecto actual utilizan aquella experiencia para advertir que la aceptación podría disminuir una vez que la población experimente amaneceres tardíos durante el invierno.

Los defensores responden que las condiciones sociales, tecnológicas y económicas de 2026 son diferentes y que la iluminación urbana, los sistemas de transporte y las rutinas laborales han cambiado desde la década de 1970.

Una legislación que ya estuvo cerca de aprobarse en 2022

La Ley de Protección de la Luz Solar tuvo una oportunidad anterior de convertirse en ley. En marzo de 2022, el Senado aprobó por consentimiento unánime una versión de la propuesta. El inesperado respaldo generó expectativas de que Estados Unidos terminaría rápidamente con el cambio de hora.

Sin embargo, la Cámara de Representantes no sometió el proyecto a votación antes de que concluyera aquella sesión del Congreso. La iniciativa perdió vigencia y el proceso tuvo que comenzar nuevamente.

Ahora la situación se ha invertido. La Cámara ya aprobó la medida y el Senado es la institución que debe decidir si la legislación continúa avanzando. El antecedente de 2022 demuestra que el apoyo en una sola cámara no garantiza la promulgación de la ley.

¿Cuántos votos necesitaría el proyecto en el Senado?

El número de votos necesarios dependerá del procedimiento utilizado. Una aprobación por consentimiento unánime permitiría acelerar el proceso, pero cualquier senador puede bloquear esa vía. La oposición manifestada por Tom Cotton hace poco probable que la iniciativa avance de esa manera.

En una votación ordinaria, los promotores podrían necesitar 60 votos para superar una eventual obstrucción parlamentaria y cerrar el debate. Conseguir ese respaldo obligaría a los líderes del proyecto a construir una coalición bipartidista y posiblemente negociar modificaciones.

Algunos senadores podrían intentar cambiar el texto para establecer el horario estándar permanente, permitir mayor flexibilidad a los estados o aplazar la fecha de implementación. Cualquier modificación aprobada por el Senado tendría que ser aceptada posteriormente por la Cámara, ya que ambas instituciones deben votar un texto idéntico.

¿Cuándo podría entrar en vigor el horario permanente?

La aprobación de la Cámara no establece por sí sola una fecha inmediata para dejar de cambiar los relojes. Primero, el Senado deberá aprobar la legislación. Después, la versión definitiva tendría que ser firmada por el presidente.

El Congreso podría establecer un período de transición para permitir que gobiernos, escuelas, empresas, aerolíneas y plataformas tecnológicas adapten sus sistemas.

Una aplicación inmediata podría generar problemas en horarios de vuelos, calendarios escolares, operaciones comerciales y sistemas informáticos. Por ello, es probable que cualquier modificación se programe con varios meses de anticipación. Hasta que todo el proceso finalice, los estadounidenses deberán continuar adelantando y retrasando sus relojes conforme al calendario federal vigente.

Qué ocurriría en Florida con la nueva ley

Florida sería uno de los estados donde el efecto del cambio resultaría más visible en la vida social y económica. Durante los meses de invierno, ciudades como Miami, Orlando, Tampa y Jacksonville conservarían una hora adicional de luz por la tarde en comparación con el horario estándar.

El cambio podría beneficiar a negocios turísticos, restaurantes con terrazas, parques temáticos, campos deportivos, playas y comercios que reciben clientes después de la jornada laboral. Para los residentes, también significaría disponer de tardes más largas para actividades familiares y recreativas.

Sin embargo, los horarios matutinos se volverían más oscuros, especialmente durante diciembre y enero. Estudiantes y trabajadores que comienzan temprano podrían salir de sus hogares antes del amanecer. Florida ha promovido durante años la posibilidad de permanecer en el horario de verano, pero necesitaba una modificación federal para implementar esa decisión.

El próximo paso será decisivo

La votación de la Cámara coloca nuevamente a Estados Unidos ante la posibilidad real de transformar un sistema vigente durante décadas. El proyecto cuenta con respaldo bipartidista, apoyo de legisladores influyentes de Florida y el compromiso público del presidente. Aun así, la oposición en el Senado y las diferencias sobre cuál horario debe mantenerse continúan siendo obstáculos importantes.

El debate enfrentará dos prioridades difíciles de conciliar: disponer de más luz durante las tardes o preservar amaneceres más tempranos y cercanos al ritmo natural del día.

Por ahora, los cambios de reloj continuarán. Pero la aprobación en la Cámara confirma que la discusión ha dejado de ser una propuesta marginal y se ha convertido en una decisión nacional con posibles consecuencias para millones de personas.

El Senado tendrá ahora la última gran palabra antes de que el proyecto pueda llegar a la Casa Blanca y convertir el horario de verano permanente en una nueva realidad para gran parte de Estados Unidos.


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