Autoridades venezolanas están valorando la entrega a autoridades cubanas o españolas del asesino Dahud Hanid-Ortiz, responsable de las muertes de dos cubanas en Madrid —Elisa Consuegra y Maritza Osorio— y a un hombre ecuatoriano —John Pepe Castillo— el 22 de junio de 2016, según recogió el diario El Confidencial.

Ortiz es un ciudadano estadounidense de 50 años de edad, veterano de la guerra de Afganistán, buscado por las autoridades españolas desde el triple homicidio, conocido como el «crimen de Usera».

El pasado 2 de octubre las autoridades venezolanas lo capturaron luego de una orden de búsqueda y captura emitida por la Interpol a nivel internacional. Según publicó el diario ‘El Nacional’ 17 días después de la detención, el condecorado excombatiente estadounidense fue trasladado a Caracas, donde permanece bajo custodia de la Dirección General de Contrainteligencia Militar. «Se estima que en los próximos días sea deportado a España para comparecer ante las autoridades», dijeron el 20 de octubre.

Sin embargo, reporta El Confidencial que a más de un mes del arresto España no tiene noticia siquiera de que la detención se haya producido. El grupo de homicidios de la Jefatura Superior de Policía de Madrid no ha recibido comunicación oficial por parte de Venezuela, como explican fuentes de esta institución.


«No consta que este ciudadano sea español y por eso no es nuestra competencia», dicen del Ministerio de Asuntos Exteriores. Supuestamente los venezolanos remiten el caso a los Estados Unidos ya que esta es la nacionalidad del arrestado.

El Triple Crimen de Usera
Dahud Hanid-Ortiz, exprimer teniente del ejército estadounidense, enfrenta una orden de búsqueda y captura que emitió un juzgado de Madrid a la Interpol, por ser el asesino del “triple crimen de Usera”, en el que perdieron la vida brutalmente las cubanas Elisa Consuegra, de 31 años, y Maritza Osorio, de 46.

Según reportó El Español, el crimen tuvo un móvil personal puesto que el militar estaba casado con una médico alemana que mantuvo un affair con el abogado peruano Víctor Joel Salas, en cuyo despacho aparecieron muertas tres personas aunque él era el blanco.

De acuerdo con las investigaciones, Hanid llegó al bufete sobre las 2 p.m. y preguntó por el abogado a las dos cubanas que trabajaban en el lugar. Ellas le comunicaron a su jefe que habían una persona muy nerviosa que preguntaba por él, pero este no se apareció.

Según fuentes oficiales, Hanid fue al baño y sacó un machete con el que degolló a Consuegra y se lo clavó cerca del tórax. Osorio, al percatarse de la situación tomó una palanqueta para defenderse pero el militar era más fuerte que ella y le destrozó la cabeza con la misma palanqueta.

Tras este episodio, el asesino esperó a que llegara el abogado, pero en su lugar llegó el ecuatoriano John Pepe Castillo, un cliente que pagó las consecuencias y fue asesinado con la misma palanqueta tras recibir un golpe en la cabeza que le destrozó el cráneo.

Después del acto, el asesino quemó los cuerpos con gasolina y se fue. Aparentemente huyó hacia Alemania para después ir a Estados Unidos, aunque nunca se descartó que se pudiese estar refugiando en Venezuela.