Para quienes no lo conocen, el Mercado de Cuatro Caminos fue un centro comercial icónico de La Habana. Símbolo de la arquitectura capitalina, declarado Monumento local y con un segundo grado de protección, establecido por la Comisión Nacional de Monumentos en 1977.


Dicen que era un lugar hermoso y con mucho ajetreo, dirigido por comerciantes chinos que ponían a la venta toda clase de verduras, frutas y otros productos alimenticios, siempre frescos y baratos.

El centro que ya es casi centenario se ubica muy cerca del puerto, específicamente en las populosas calles de Monte, Cristina (hoy Ave. México), Matadero y Arroyo (Ave. Manglar). En su fachada cuatro enormes relojes hacían que más de una persona volteara la mirada para orientarse, gracias a este espectacular lugar de grandes ventanales tipo louver e imponentes arcadas.
Dos plantas y un sótano con almacenes, depósitos y cámaras de refrigeración estructuraban el mercado que ocupa casi una manzana. En la planta baja podías encontrar viandas, hortalizas, frutas y en la planta alta las bodegas, puntos de venta de carnes, pescaderías y pequeños establecimientos para la expendio de alimentos elaborados.

Se inauguró en 1920 cuando en La Habana aún circulaban tranvías y pronto se convirtió en uno de los sitios más frecuentados de la capital. Y es que no fueron pocos los habaneros que acudían a los restaurantes chinos del lugar después de sus jornadas, para pedir por solo 2 centavos una completa (sopa, arroz, carne, ensalada y agua fría con dos rodajitas de pan) o uno de sus sabrosos arroz fritos y arroz frito especial rebozados de camarones.


Su nombre real era Mercado General de Abastos y Consumo Único y la condición de “único” se debió, según reseña Ciro Bianchi Ross a que “dicha autorización prohibía la apertura de un establecimiento similar en un radio de dos kilómetros y medio y de casillas de expendio —puestos de viandas y frutas— en 700 metros a la redonda”.

Sin embargo, con el paso del tiempo la estructura se fue deteriorando a tal punto de volverse ruinas la planta alta y la parte baja, a pesar de los peligros de desplome, fue ocupada por toda clase de negocios particulares.

Luego de varios años, se comenzaron las labores de reparación capital en 2014 y según los directivos de la obra culminará en 2019, para homenajear el 500 aniversario de la Villa de San Cristóbal de La Habana.

Lo que podremos encontrar en el nuevo Mercado de Cuatro Caminos

La arquitectura original del lugar será respetada íntegramente, pero se incluirán modernos estilos de diseño, en cuanto al ordenamiento de los espacios, el mobiliario, la iluminación y los colores.

En su interior se mantendrán las escaleras de mármol y los elevadores, aunque en la entrada principal que se encuentra en la calle Monte, se colocará un par de escaleras mecánicas para mejorar la circulación de los clientes hacia el nivel superior. Los pisos serán de granito totalmente y para los techos se usará la tecnología IKO.

Las simbólicas arcadas del lugar que dan la bienvenida a los clientes ya no estarán siempre abiertas, pues se colocarán puertas de corredera una vez que finalice la jornada, para mantener la protección del lugar.

Ahora bien, según lo que se ha dado a conocer hasta el momento, variarán algunos aspectos en la parte de los servicios. La planta alta del inmueble será ocupada en su mayoría por una moderna tienda de artículos para el hogar, una cafetería y algunas oficinas. Mientras que en la planta baja se ubicará un mercado perteneciente a la cadena Cimex, una licorería, una confitería, los almacenes del edificio, el área para los trabajadores por cuenta propia y espacios para vendedores con los populares carritos de comida.

Como elemento nuevo del Centro Comercial Cuatro Caminos estará la idea de vender una cultura del diseño de interiores con la presentación de los productos mobiliarios. La idea es colocar las ofertas (camas, mesas, sillas etc.) en pequeños sets que imitarán los espacios del hogar, con artículos decorativos como lámparas, cortinas y alfombras. De esta forma los clientes tendrán la posibilidad de ubicar en un espacio real un posible diseño espacial para ver cómo quedaría la habitación deseada.

Esperemos que el Mercado Cuatro Caminos vuelva a ser, como antaño, un sitio con precios razonables para los cubanos que aún sobreviven en medio de las contradicciones de una política de dualidad monetaria que oprime demasiados bolsillos.

Ojalá también que el desabastecimiento y los revendedores no empañen las buenas iniciativas, pero sobre todo que el maltrato y la mala calidad no laceren a los clientes; muchos de los cuales conservan en la memoria el esplendor que tuvo por años el Centro Comercial más grandes y asequibles de La Habana, allá por el siglo pasado.