Un artículo de The Economist, señala que la estratagema económica de Cuba, mediante la que ha sobrevivido gracias a los subsidios de sus aliados de izquierda, podría representar el fin del sistema.

«Venezuela, que reemplazó a la Unión Soviética como su mecenas, está en peor forma que Cuba. El comercio de trueque —el petróleo venezolano a cambio de los servicios de médicos cubanos y otros profesionales— se está reduciendo», indica la publicación.

Asimismo, señala que aunque el turismo se ha incrementado,»sus ingresos por servicios, incluyendo los médicos, han estado disminuyendo desde 2013″.

De igual manera, la publicación señala que es un pérdida el hecho de que el Gobierno no vea que en las pequeñas y medianas empresas privadas hay una salida para mejorar la economía del país.


«La mayoría de los 600.000 actuales cuentapropistas (…) podrán seguir adelante como antes» pero «el gobierno desconfía de ellos. Su prosperidad provoca envidia entre los cubanos más pobres. Su independencia mental podría llegar a disentir un día», asegura.

Por otra parte, la publicación se inclina por «una reforma del sistema dual de divisas de Cuba, que hace que las empresas estatales no sean competitivas, mantengan los salarios en el sector estatal a niveles miserables y distorsiona los precios en toda la economía».

De igual manera, señala que el socialismo ha sido la traba principal para que Cuba alcance un punto alto en su economía.

«Limitada por una camisa de fuerza socialista, Cuba produce muy poco de lo que otros países o su propio pueblo quieren comprar(…) Cuba importa el 80% de sus alimentos y pagar por ello es cada vez más difícil», puntualizó.