Aroldis Chapman implantó varios récords de lanzamientos en el segundo juego de la Serie Mundial de Béisbol que disputan los Cachorros de Chicago contra los Indios de Cleveland, en el cual se registró una velocidad percibida de uno de sus rectazos de 105.1 millas por hora.


«Cada vez que Aroldis Chapman sube al montículo, parece que va a establecer algún tipo de marca de velocidad. A pesar de las bajas temperaturas en Cleveland, el juego dos de la Serie Mundial —que los Cachorros ganaron 5-1 la noche del miércoles para igualar el Clásico de Otoño 1-1— no fue diferente. Con su primer lanzamiento de la noche, una recta de 101,5 millas por hora a José Ramírez, Chapman se adjudicó el lanzamiento más rápido registrado en la historia de la Serie Mundial», expresó en un artículo un columnista de la MLB.

El periodista aclara que es justo señalar que los registros de récord de velocidad se remontan únicamente a 2008. A pesar de ligeras diferencias en la metodología de seguimiento, el lanzamiento de Chapman superó el lanzamiento de 101.4 millas que el jugador de Kansas City Kelvin Herrera realizó en el segundo juego de la Serie Mundial de 2014.

Pero Chapman no se detuvo ahí, añade. De 21 bolas rápidas más lanzadas, 18 de ellas superaron la marca del siglo, y una, a Coco Crisp, registró el máximo de 104,1 millas por hora.

En la carrera de Chapman, incluyendo la postemporada, el pelotero ha lanzado bolas de 104 millas por hora 28 veces, a una distancia del montículo superior de la que los lanzadores suelen hacerlo mientras mantienen el contacto con el caucho.

Durante la temporada regular de 2016, Chapman tiró la bola 13 veces a 105 millas por hora. Chapman lanza más duro que nadie, y lo hace desde más cerca del home que el lanzador promedio. No es justo, considera el columnista.