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El cubano Aroldis Chapman le dio vida a los Cachorros con su salvamento, esta vez trabajó una entrada y un tercio, permitió imparable, carrera, dio una base por bolas y ponchó a un enemigo.


Por segundo partido consecutivo, y pese a una ventaja de cinco carreras, Aroldis Chapman debió entrar en el séptimo, esta vez para sacar cuatro outs en vez de ocho. El zurdo cubano ha tenido que soltar 62 lanzamientos, -42 el domingo y ahora 20- en dos apariciones.

«No me preocupo por unos cuantos pitcheos más», afirmó Chapman. «Tengo toda la fuerza y mentalidad para lanzar en este escenario. Mañana voy a estar al ciento por ciento. Es el último juego y ahí hay que dejarlo todo en el terreno».

De ganar, Chicago podría convertirse en el séptimo club en la historia de la Serie Mundial que se corona tras remontar un 3-1 en contra y el primero que lo consigue fuera de casa desde que los Piratas de Pittsburgh superaron a los Orioles de Baltimore en 1979.

Chapman fue el tercero de cinco lanzadores que llevaron al montículo los Cachorros de Chicago contra los Indios de Cleveland y mostró que para nada le afectó tener un trabajo extra.


Cuando Chapman lanzó el sábado en Wrigley Field, 15 de sus 42 pitcheos alcanzaron las 100 millas por hora. En el Progressive Field bajó a tres. Quedó con nueve ponches al alcanzar las seis entradas y un tercio de labor en cuatro apariciones en esta Serie Mundial.

«Los Cachorros me buscaron para este tipo de situaciones y solo estoy concentrado en el juego, en el día a día, seguir ganando», comentó Chapman, quien fue adquirido por Chicago el pasado julio tras un traspaso con los Yanquis de Nueva York.