Anuncia la aerolínea colombiana Wingo que a partir del 3 de septiembre comenzará a operar los vuelos entre Panamá y La Habana.

La misma contará con dos vuelos semanales, los martes y sábados con un avión Boeing 737-800.


Al inicio harán ventas de pasajes con tarifas promocionales con un precio de $111 dólares de Panamá a La Habana y $69 dólares de La Habana a Panamá.

Otro trayecto anunciado fue entre Panamá y Santo Domingo.

Jorge Jiménez, director Comercial y de Planeación de la empresa, dijo  a la agencia EFE:

“La Habana y Santo Domingo no son solo rutas donde vamos a esperar que panameños y residentes en Panamá vayan a disfrutar de las atracciones turísticas, sino que también pretenden activar el comercio. Hay muchos comerciantes y muchos negocios alrededor de Panamá, siendo un punto de conexión en la mitad de América tan estratégico. No tenemos duda de que vamos a poder generar tanto tráfico de turistas como de comerciantes”

“Los principales beneficios de este crecimiento que estamos mostrando están apalancados en economía para los viajeros, dar una opción de bajo costo. Y lo otro es competitividad, pues el aumento de visitantes desde estas geografías ayudan a activar las cadenas productivas de servicios, turismo y comercio”, agregó Jiménez.


También comentó que Wingo es la única aerolínea de bajo costo en operar estos destinos de manera directa.

Otras aerolíneas que han anunciado sus vuelos con destinos a Cuba son la estadounidense American Airlines, la española World2Fly y la mexicana Viva Aerobus. El régimen cubano a pesar de la crisis que atraviesa el país, mantiene su interés en aumentar los niveles de la industria turística y continúa insistiendo en alcanzar los 2,5 millones de visitantes extranjeros durante el actual año, aunque las cifras indiquen lo contrario. 

Algo muy poco probable que ocurra tras la catástrofe ocurrida por las explosiones en la Base de Supertanqueros de Matanzas. 

Elías Amor, economista cubano, es del criterio que el siniestro en matanzas, podría sepultar al turismo en Cuba durante los próximos meses, ya que “al turista no le gusta la contaminación y mucho menos pensar que va a estar amenazado por una columna de gases posiblemente dañinos”.