El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, dijo el miércoles que su ciudad seguirá protegiendo a inmigrantes sin autorización en clara respuesta a las órdenes ejecutivas firmadas por el presidente Donald Trump horas antes y que iniciaban el proceso para bloquear ayuda federal a ciudades que protegen a extranjeros que viven ilegalmente en el país, informa el Nuevo Herald.


«Esta orden no puede cambiar lo que somos. Somos una ciudad de inmigrantes», dijo de Blasio en español durante una rueda de prensa desde el ayuntamiento. «Protegeremos a todo el mundo independientemente de donde vengan e independientemente de su estatus migratorio».

Nueva York es una de las consideradas «ciudades santuario» en el país, lo que significa que rehúsan a cooperar con autoridades migratorias para identificar y detener a inmigrantes no autorizados.

El decreto de Trump ordena al nuevo secretario de seguridad nacional, John Kelly, identificar maneras para detener el financiamiento de fondos federales a este tipo de ciudades.

Trump firmó la orden junto a otro decreto para construir un muro a lo largo de la frontera con México, generando duras críticas por parte de demócratas y aplausos por parte de republicanos.


De Blasio fue uno de los que expresó decepción el miércoles, al decir que los fondos federales que dejaría de recibir Nueva York son dirigidos en su mayoría a la policía de la ciudad y por lo tanto, la municipalidad sería ahora menos segura.

También destacó que la orden ejecutiva tira por los suelos años de grandes avances en la relación entre los inmigrantes y la policía, ya que los primeros confían más en las autoridades debido a la política de santuario.

«Cualquier medida que reduzca esa confianza nos hace un flaco servicio», dijo el comisionado de policía de la ciudad James O’Neill en la misma rueda de prensa.

Las medidas ejecutivas que Trump firmó el miércoles ordenan reactivar Comunidades Seguras, un programa federal descontinuado por el gobierno de Barack Obama que permitía al servicio de inmigración y aduanas retener a cualquier extranjero susceptible de deportación cuando el FBI verifica los antecedentes.

Nueva York se negó hace años a cumplir con ese programa a menos que el inmigrante haya cometido un crimen violento.

Varias cortes federales han dictaminado que jurisdicciones locales no pueden retener a inmigrantes pasado su plazo en la cárcel solo porque autoridades federales lo han pedido.