
La Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, considerada la planta de generación eléctrica más importante de Cuba, fue reconectada este jueves al Sistema Electroenergético Nacional (SEN) después de permanecer cuatro días fuera de servicio por una avería que volvió a poner en evidencia la profunda fragilidad energética que enfrenta el país.
La reincorporación de la unidad ocurrió a las 7:48 de la mañana, según reportes oficiales, tras una operación de reparación contrarreloj ejecutada por técnicos y trabajadores del sector eléctrico en Matanzas. La salida de la planta había provocado un aumento inmediato del déficit de generación y agravó los apagones en prácticamente toda la isla.
La reconexión de la Guiteras representa un alivio parcial para el SEN, pero no modifica el complejo escenario energético nacional, marcado por termoeléctricas envejecidas, déficit de combustible, falta de inversión y una infraestructura que opera desde hace años bajo niveles críticos de desgaste.
La salida de la Guiteras disparó los apagones en Cuba
La desconexión de la Antonio Guiteras que aporta 250 MW tuvo un impacto inmediato sobre el sistema eléctrico debido a que esta planta aporta habitualmente una de las mayores capacidades de generación del país. Su salida el pasado 24 de mayo dejó al SEN sin una fuente clave de energía en momentos en que varias unidades de otras termoeléctricas también presentan averías o están sometidas a mantenimiento.
Durante los últimos cuatro días, la Unión Eléctrica reportó déficits de generación elevados que provocaron extensos cortes eléctricos en La Habana y en numerosas provincias del interior. En algunos territorios, los apagones superaron las 15 horas consecutivas, afectando hogares, hospitales, centros de trabajo y pequeños negocios privados.
El deterioro del SEN ha provocado que cualquier avería en una unidad de gran capacidad tenga consecuencias inmediatas sobre millones de personas. La situación ha generado un creciente malestar social en medio de las altas temperaturas, la escasez de alimentos y las dificultades económicas que atraviesa el país.
En redes sociales, numerosos cubanos denunciaron las largas horas sin electricidad, las afectaciones para conservar alimentos refrigerados y las interrupciones constantes en el servicio de agua, internet y telefonía móvil, sistemas que también dependen de la estabilidad energética.
Qué provocó la avería en la principal termoeléctrica cubana
La salida de emergencia de la Guiteras se produjo por un salidero en el economizador, un componente esencial dentro del sistema de generación de vapor de la caldera. Esta pieza cumple la función de aprovechar el calor residual para mejorar la eficiencia energética de la planta, por lo que cualquier daño puede comprometer seriamente la operación.
Especialistas del sector reconocen que este tipo de averías se ha vuelto frecuente debido al deterioro acumulado de las instalaciones. La termoeléctrica opera desde finales de la década de 1980 y durante años ha trabajado bajo condiciones de sobreexplotación, sin procesos de modernización integral ni mantenimientos capitales suficientes.
La Guiteras ha sufrido múltiples fallos en los últimos meses relacionados con calderas, tuberías, sistemas auxiliares y fugas de vapor. Varias de estas averías han obligado a desconexiones imprevistas que terminaron agravando los apagones nacionales.
Esta central mantiene un rol estratégico dentro del Sistema Eléctrico Nacional, por lo que cada vez que queda fuera de funcionamiento la situación energética del país se deteriora rápidamente. Una avería registrada el 6 de mayo desencadenó la caída completa del sistema eléctrico en Cuba, mientras que otra paralización ocurrida el 14 de mayo, causada por problemas en la caldera, coincidió con el mayor déficit energético reportado hasta ahora: 2.174 MW. El impacto alcanzó a casi siete de cada diez cubanos.
Directivos del sistema eléctrico cubano han admitido en ocasiones anteriores que muchas reparaciones se realizan bajo presión y con recursos limitados, utilizando soluciones temporales para mantener operativas plantas que llevan décadas funcionando por encima de sus capacidades recomendadas.
Una infraestructura energética envejecida y sin margen de estabilidad
La crisis energética cubana no depende únicamente de la salida de la Guiteras. El problema responde a un deterioro estructural del SEN que se ha profundizado en los últimos años debido a la falta de inversión, el envejecimiento tecnológico y las dificultades financieras para importar combustible y piezas de repuesto.
Actualmente, buena parte de las termoeléctricas cubanas supera los 30 y 40 años de explotación. Muchas operan con tecnologías obsoletas y presentan bajos niveles de eficiencia energética, lo que incrementa el riesgo de averías constantes.
A esto se suma la crisis de combustible que enfrenta el país. Las limitaciones para garantizar diésel y fueloil afectan tanto a la generación térmica como a la generación distribuida, integrada por motores que funcionan en distintas provincias para aliviar la carga del SEN.
Expertos han advertido que el sistema eléctrico cubano trabaja prácticamente sin reservas de capacidad, lo que significa que cualquier fallo importante puede provocar déficits severos y apagones masivos en cuestión de horas.
En meses recientes, Cuba ha experimentado desconexiones parciales del SEN y jornadas de afectaciones históricas que han impactado directamente el funcionamiento de la economía y los servicios básicos.
La generación solar logró aliviar parcialmente la presión sobre el sistema eléctrico, con 54 parques fotovoltaicos entregando 3.357 MWh y un pico de 515 MW. Sin embargo, el panorama energético continúa siendo crítico. Desde las 6:00 de la mañana ya se reportaban interrupciones equivalentes a 1.476 MW afectados, mientras varias unidades termoeléctricas permanecen paralizadas por averías y mantenimientos programados.
A esto se añaden 393 MW que no pueden incorporarse debido a restricciones térmicas. Las proyecciones oficiales advierten que, durante el horario de mayor consumo, el déficit podría elevarse hasta los 1.670 MW.
El impacto económico y social de los apagones sigue creciendo
Los cortes eléctricos prolongados continúan afectando todos los ámbitos de la vida cotidiana en Cuba. Para millones de familias, los apagones se han convertido en una rutina diaria que complica desde la conservación de alimentos hasta el descanso nocturno.
Los pequeños negocios privados, cafeterías, restaurantes y trabajadores por cuenta propia figuran entre los más perjudicados. Muchos emprendedores han tenido que reducir horarios o depender de plantas eléctricas para evitar pérdidas económicas.
La situación también golpea a hospitales, escuelas e industrias estatales, mientras aumenta la presión sobre los sistemas de bombeo de agua y las telecomunicaciones.
En provincias orientales y centrales del país, residentes han denunciado interrupciones eléctricas de larga duración que afectan incluso la madrugada, generando agotamiento físico y psicológico en una población que enfrenta además inflación, escasez y deterioro del transporte público.
El aumento de las temperaturas por la cercanía del verano añade otra presión al sistema, ya que el consumo eléctrico tiende a dispararse debido al uso de ventiladores y equipos de climatización.
«Con suerte mejorará las condiciones para la población de la capital. El resto a seguir soportando más de 20 horas diarias de apagón». «Fantástico, resucitaron al muerto por unos días», son mensajes que frecuentemente llegan a las redes sociales de la Unión Eléctrica.
Román Pérez Castañeda, uno de los responsables de la termoeléctrica, rechazó que las averías estén relacionadas con trabajos de reparación deficientes y sostuvo que cada incidente ha surgido en puntos diferentes de la planta. Mientras las autoridades cubanas insisten en atribuir parte de la crisis energética al embargo de Estados Unidos, así como a las dificultades para acceder a combustible y piezas de repuesto, especialistas y medios independientes señalan otros factores de fondo, entre ellos el avanzado deterioro de la infraestructura eléctrica y años de mantenimiento insuficiente.
La Guiteras continúa siendo el principal sostén energético de Cuba
Pese a sus constantes fallos, la Antonio Guiteras sigue siendo una de las piezas más estratégicas del SEN. Cada vez que la planta sale de servicio, el sistema eléctrico nacional entra en una situación de extrema vulnerabilidad.
La dependencia de una infraestructura termoeléctrica envejecida obliga a las autoridades a ejecutar reparaciones de emergencia continuamente para intentar evitar un colapso mayor del sistema.
Sin embargo, especialistas consideran que las soluciones temporales ya no son suficientes para estabilizar la generación eléctrica del país. Diversos análisis apuntan a la necesidad de inversiones multimillonarias para modernizar plantas, ampliar las fuentes renovables y reducir la dependencia de instalaciones deterioradas.
Mientras tanto, millones de cubanos continúan enfrentando apagones diarios y la incertidumbre sobre nuevas averías que podrían desencadenar otra crisis energética de gran magnitud en cualquier momento.
La reconexión de la Guiteras ofrece un respiro inmediato al SEN, pero también confirma la enorme dependencia de Cuba de una planta que opera bajo desgaste extremo y cuya estabilidad sigue siendo una incógnita para el futuro energético de la isla.



