Las aerolíneas estadounidenses y los defensores de los viajes a Cuba deberán preservar las ventajas alcanzadas hasta ahora, en medio de la incertidumbre sobre el futuro de las relaciones con la isla.


“Las aerolíneas no van a dejar de favorecer las relaciones con Cuba, pero cambiarán su estrategia y en lugar de buscar mayores concesiones, se centrarán en preservar lo que ya han logrado”, afirmó John Kavulich, presidente del Consejo Económico y Comercial Estados Unidos-Cuba, en un reportaje publicado este martes por el sitio digital The Hill.

Desde febrero de 1026, las aerolíneas JetBlue Airways, American Airlines, United Airlines, Southwest Airlines y Alaska Airlines, comenzaron a gestionar su participación en los viajes a la isla y coordinaron sus esfuerzos en un grupo denominado Airlines for America (A4A).

“Nuestros miembros se dedican a mercados nuevos y emergentes en todo el mundo, con el objetivo de crear un marco adecuado para facilitar el movimiento de bienes y personas entre nuestras dos naciones”, dijo un vocero de A4A, que representa a las mayores aerolíneas estadounidenses, con excepción de Delta Air Lines.

Al final, 10 aerolíneas obtuvieron permiso para operar vuelos a Cuba, que incluyen 20 vuelos diarios a La Habana y otros 10 vuelos a nueve ciudades del interior. Las aerolíneas que vuelan ahora a Cuba son: Alaska, American, Delta, Frontier Airlines, JetBlue, Southwest, Spirit Airlines, United, Sun Country Airlines y Silver Airways.


Las aerolíneas han tenido también que luchar contra proyectos legislativos en el Congreso que podrían haber aplazado los vuelos a Cuba hasta que se realizaran inspecciones de seguridad en los aeropuertos de la isla.

Todas las aerolíneas estadounidenses, incluidas las del grupo A4A, informaron haber realizado lobby contra esa legislación el pasado año. Aunque la medida fue presentada en un comité, nunca llegó al pleno de la Cámara de Representantes.

Kavulich opina que las aerolíneas van a redoblar este año sus esfuerzos para convencer al presidente Trump de que mantenga vigente la política de viajes a Cuba.

«El año pasado estaban entusiasmadas con el potencial de obtener cada vez más», dijo Kavulich. «Este año están histéricas por perder lo que tienen», concluyó.