Estudio de mujeres tatuadoras. Foto: Pixabay

Aunque todavía no se aprueba en Cuba una licencia para ejercer como tatuador o tatuadora, este tipo de emprendimientos relacionados con el arte corporal se multiplican cada vez más ante la creciente demanda y popularidad que tiene el tatuaje en la Isla.  


Si bien los tatuadores conviven en una suerte de actividad semiclandestina hoy son muchos los lugares donde puedes hacerte uno, algunos tan populares como Zenit Tattoo en Santa Fe o La Marca en La Habana Vieja, calificado como el primer estudio profesional del tatuaje en Cuba.

Durante años el negocio de tatuar en el país ha estado dominado por hombres, y no es de extrañar, sobre todo, porque en una sociedad donde el tattoo comenzó siendo una costumbre propia de presos y marineros, se mentalizó también el oficio de tatuar como algo impensable para las mujeres.

Sin embargo, desde hace unos años eso ha cambiado. En la Isla comienzan a sobresalir algunos nombres de tatuadoras que rompiendo tabús luchan por cambiar mentalidades, para demostrar que las chicas no solo pueden tatuar sino también hacerlo con igual o mejor creatividad que los hombres.

Hoy las mujeres en Cuba no solo caminan por las calles exhibiendo con orgullo sus tatuajes que cada vez son más llamativos y en lugares sumamente visibles, sino que se atreven a romper esquemas para abrirse paso en el complejo arte tatuar sobre el cuerpo.  


Ya se habían robado titulares algunos nombres de tatuadoras como Jhoana Cuello en Toy Store Tattoo o Ana Lyem Lara González, que aunque es graduada de Arquitectura en el Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría no vaciló en dejar su trabajo como inversionista en la Universidad de Ciencias Informáticas, para liderar su propio proyecto en Zenitt Tatoo.

Pero ciertamente, encontrar tatuadoras en Cuba no es algo sencillo. Pocos estudios se atreven a incluirlas dentro de sus equipos. Por eso, a fuerza de voluntad y talento, un grupo de chicas cubanas, acaban de abrir el primer estudio de tattoos liderado completamente por mujeres.

Con la creación de Risink Tattoo estas chicas no han querido ser excluyentes, este negocio apuesta por visibilizar sus trabajos y demostrar que el talento no tiene género.

Amanda Santana Rizo, Maylen Llanos, Claudia Moreno y Amalia Cuéllar, son mujeres emprendedoras de entre 19 y 30 años que han decidido apostar por este tipo de emprendimiento que además de ser creativo es también muy lucrativo. Un tatuaje en Cuba puede costar desde los 5 hasta más de 100 cuc, dependiendo de la complejidad y las tintas a utilizar.

Cada una de ellas trabajaba por su cuenta haciendo tatuajes, hasta que desde un chat de WhatsApp surgió la idea de asociarse como un estudio femenino para tatuadoras en La Habana.

Risink Tattoo tiene hasta perfil en Facebook, donde puede verse el trabajo de cada una de estas tatuadoras cubanas. En cada uno de los diseños se nota la calidad de sus habilidades con la aguja y la tinta, desde los más clásicos de tinta negra hasta los más coloridos llamados también acuarelas.

Las tatuadoras en Cuba todavía son minoría pero las chicas de Risink Tattoo saben que con su trabajo están ayudando a cambiar esa realidad. Ellas, no solo luchan por el reconocimiento, lo más importante es que defienden la calidad, la estética, la extrema higiene y la enorme sensibilidad que pueden imprimirle las mujeres a este oficio.