
Una anciana cubana detenida en Estados Unidos pidió ayuda para conseguir su liberación y denunció que su salud se ha deteriorado durante su permanencia en un centro de detención migratoria. La mujer afirma que tiene diabetes, que sus niveles de azúcar permanecen elevados pese a recibir medicamentos y que teme sufrir complicaciones graves.
“Quisiera que se hiciera justicia y que la gente tuviera la posibilidad de que se hicieran gestiones para que yo sea liberada”, expresó. Su petición termina con una frase que resume su angustia: “Tengo temor de no poder salir de aquí con vida”.
Aunque se trata de una adulta mayor cubana, el material compartido no precisa su nombre ni su edad exacta. La transcripción tampoco permite identificar con certeza el centro donde permanece recluida y no incluye documentos médicos o migratorios que permitan verificar sus declaraciones.
La anciana denuncia que el azúcar no baja pese a los medicamentos
La cubana describe dificultades para controlar su diabetes desde que llegó al centro. Aunque al comienzo del testimonio cuestiona la falta de un tratamiento que controle su condición, más adelante precisa que sí recibe medicamentos, pero asegura que sus niveles de azúcar no disminuyen.
“Desde que llegué aquí, tengo mi azúcar muy alta. Y aunque me ponga medicamento, no se me baja”, afirma. La anciana atribuye esta situación al estrés, al poco tiempo de descanso y a una alimentación que considera inadecuada para sus necesidades.
Su denuncia no se refiere a una ausencia total de comida. La mujer aclara que recibe alimentos, pero sostiene que la dieta no está adaptada a una persona con diabetes.
El testimonio no especifica sus valores de glucosa, los medicamentos que recibe, la frecuencia de las evaluaciones médicas ni si ha sido examinada por un especialista.
Asegura que está perdiendo visión y teme sufrir complicaciones
Durante su relato, la adulta mayor asegura que ha comenzado a ver nublado. También menciona inflamación y molestias en los pies, problemas que relaciona con el nervio ciático, además de colesterol y triglicéridos elevados.
La cubana recuerda que varios familiares han sufrido complicaciones asociadas a la diabetes, entre ellas problemas renales, pérdida de visión y amputaciones. Esos antecedentes aumentan su preocupación ante los síntomas que dice experimentar dentro del centro.
También expresa miedo a sufrir un evento cardíaco, un accidente cerebrovascular o daños en los riñones. Estas referencias describen sus temores; el material aportado no contiene una evaluación clínica que confirme esas complicaciones. “No estoy bien de salud”, insiste en distintos momentos de la grabación.
Afirma que entró con autorización y fue detenida durante una cita
Según su versión, la anciana cubana ingresó a Estados Unidos mediante una cita gestionada por el gobierno y recibió un permiso de permanencia temporal, conocido como parole, por dos años.
Posteriormente, asegura, solicitó la residencia permanente. Afirma que lleva aproximadamente un año y medio esperando una decisión y que ya le habían tomado las huellas como parte del trámite.
La mujer sitúa su detención en marzo, cuando acudió a una cita de seguimiento con ICE. Sostiene que había cumplido con los requerimientos migratorios y cuestiona que la mantengan recluida mientras espera una respuesta sobre su residencia.
La fecha de la grabación y el año de esa cita no están indicados, por lo que no es posible establecer cuánto tiempo lleva detenida. Tampoco se dispone de su expediente para conocer el fundamento de la detención, la vigencia de su permiso o la situación exacta de su solicitud.
El parole y la residencia pendiente son trámites diferentes
El permiso de permanencia temporal permite una estancia autorizada durante un período determinado, pero no equivale a la residencia permanente ni constituye, por sí mismo, un estatus migratorio. Un informe de la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de Estados Unidos (GAO) explica que sus beneficiarios pueden solicitar beneficios migratorios para los que sean elegibles y también pueden quedar sujetos a procedimientos de deportación.
Por ello, para evaluar las circunstancias de esta detención sería necesario revisar los documentos de entrada de la anciana, cualquier decisión posterior sobre su permiso y las actuaciones de las autoridades en su caso.
“Yo tengo miedo”: su llamado a ser liberada
La anciana cubana pide que su situación sea revisada y que se realicen gestiones para conseguir su liberación. Su preocupación principal es que la diabetes y los síntomas que describe empeoren mientras permanece bajo custodia.
El material compartido no incluye una respuesta de ICE ni de la administración del centro sobre sus denuncias de atención médica y alimentación. Tampoco permite establecer si cuenta con un abogado o si ha presentado una solicitud formal de liberación por motivos de salud. “Yo tengo miedo”, expresa la mujer, quien insiste en que necesita ayuda para salir del centro y atender su condición médica.





