
Armando Tomey cuestionó las promesas de Donald Trump sobre Cuba y expresó su temor a que un eventual entendimiento entre Washington y La Habana termine asegurando la continuidad del régimen.
En un video divulgado el viernes 16 de octubre, el actor cubano también criticó las deportaciones y varias decisiones internacionales del presidente estadounidense. «Señores, hablemos claro: Donald Trump está dando tremendos patinazos», comienza el artista en la grabación compartida en Instagram.
Aunque su intervención recorre asuntos como Rusia, Ucrania, Irán y Venezuela, su preocupación central está relacionada con el futuro de Cuba: que las expectativas de libertad alimentadas entre los exiliados desemboquen en un acuerdo que preserve a quienes controlan el poder en la isla.
El temor a un acuerdo que asegure la continuidad del régimen
Tomey acusa al mandatario de generar esperanzas entre los cubanos sin ofrecer los resultados que esperaban. «Siempre promete, promete y no hace nada o lo enreda todo», sostiene.
Su advertencia apunta a las posibles condiciones de un acercamiento entre ambos gobiernos. El actor considera que la dirigencia cubana podría aceptar concesiones limitadas para conseguir un entendimiento con Washington, mientras mantiene intacta su estructura política.
Se trata de una preocupación expresada por Tomey, no de la descripción de un acuerdo anunciado. Los contactos entre ambos países han estado acompañados de versiones contradictorias sobre su alcance.
El 26 de septiembre, Trump manifestó que esperaba alcanzar un acuerdo con Cuba y consideró que probablemente no sería necesaria una intervención militar. Posteriormente, el 5 de octubre, la diplomática cubana Lianys Torres Rivera reconoció canales de comunicación con Estados Unidos, pero negó que existieran negociaciones formales.
Esa diferencia entre mantener contactos y negociar una salida política resulta esencial para interpretar el reclamo del actor. Su mensaje plantea el riesgo de que un entendimiento bilateral avance sin garantías de cambios democráticos para los cubanos.
Las deportaciones, otro centro de su crítica
Tomey también cuestiona el impacto de la política migratoria sobre personas que trabajan y sostienen a sus familias en Estados Unidos. En el video afirma que, por cada delincuente deportado, se expulsa a numerosas personas trabajadoras. La proporción que menciona debe entenderse como parte de su denuncia: las fuentes consultadas no permiten presentarla como una estadística comprobada.
Sí existen investigaciones que documentan las consecuencias de las deportaciones para ciudadanos cubanos. Human Rights Watch denunció en mayo que miles habían sido enviados a México, incluidos hombres que llevaban años o décadas viviendo en Estados Unidos y que quedaron expuestos a dificultades para acceder a vivienda, atención médica y protección.
Por otra parte, una verificación de PolitiFact publicada el 9 de octubre recogió una estimación de Human Rights Watch de aproximadamente 8.500 cubanos deportados durante el segundo mandato de Trump hasta el 5 de agosto de 2026. Esa cifra corresponde a un período determinado y no constituye un balance actualizado a octubre.

Venezuela y los intereses económicos de Washington
El actor vincula su desconfianza sobre Cuba con las decisiones de Washington respecto a Venezuela. A su juicio, los intereses económicos pueden terminar desplazando las expectativas de democratización.
El acuerdo petrolero anunciado a finales de agosto contempla una sociedad con participación mayoritaria estadounidense y derechos para operar 17 campos venezolanos durante 25 años prorrogables, según informó El País. El diario también señaló que persistían interrogantes sobre los contratos, los participantes y la ejecución del proyecto.
Tomey interpreta ese acercamiento como una señal de lo que teme para Cuba: que una negociación produzca beneficios para los gobiernos involucrados sin abrir una vía efectiva de cambio político para la población.
Antecedentes: su llamado a dejar de esperar por Trump
La intervención prolonga una postura que el artista ya había expresado públicamente. En agosto, Tomey pidió a los cubanos impulsar formas de resistencia pacífica y dejar de esperar que una decisión del presidente estadounidense resolviera por sí sola la situación de la isla. Su mensaje insistía en la capacidad de los ciudadanos para actuar frente al régimen.
En esta ocasión, el énfasis recae en las promesas incumplidas y en el temor a que una salida negociada deje al margen las aspiraciones democráticas.
Qué queda pendiente entre Washington y La Habana
Las declaraciones del actor se producen mientras siguen sin aclararse públicamente las condiciones de un eventual entendimiento entre Estados Unidos y Cuba.
La existencia de contactos no permite dar por hecho un pacto ni sus posibles resultados. Para valorar cualquier avance será necesario conocer compromisos concretos, mecanismos de cumplimiento y medidas relacionadas con las libertades y los derechos de los cubanos.
Ese es el núcleo de la advertencia de Tomey: su preocupación por que las concesiones del régimen sean suficientes para conseguir un acuerdo con Washington, pero insuficientes para transformar la vida política de la isla.





