De encarecer la vida en Cuba a pasear por Madrid: las imágenes de Marino Murillo que han desatado el debate en las redes sociales

Dirigentes cubanos en España. Imagen creada con IA. Foto: Chat GPT

Marino Murillo Jorge, principal impulsor de la Tarea Ordenamiento y actual presidente de Tabacuba, fue fotografiado en el centro de Madrid el sábado 3 de octubre. Las imágenes, difundidas por Diario de Cuba, vuelven a poner bajo escrutinio al funcionario asociado con una reforma que deterioró el poder adquisitivo de la población, pero que no significó el final de su carrera dentro del aparato económico del régimen.

El escenario resulta especialmente significativo: mientras Murillo aparece caminando por la capital española, su nombre sigue ligado en Cuba al encarecimiento de los alimentos, la pérdida de valor de los salarios y las promesas incumplidas de una transformación económica presentada como necesaria para mejorar el funcionamiento del país.


Las fotografías que vuelven a ponerlo en el centro de la atención

Según la información divulgada por Diario de Cuba, las fotografías fueron tomadas en la Plaza de España y enviadas a su redacción. Murillo aparece con un polo color salmón, recorriendo una zona céntrica de Madrid.

En el material también se identificó a Carlos Luis Jorge Méndez, viceministro primero de Comercio Exterior e Inversión Extranjera. Su presencia junto al presidente de Tabacuba añade interés al viaje, aunque la información aportada no permite establecer el motivo de la estancia, su agenda ni cómo se financiaron los gastos.

Diario de Cuba acompañó la publicación con una crítica al contraste entre la tranquilidad del paseo y las consecuencias de las reformas económicas en la isla. También planteó si Murillo habría asistido a un concierto de Silvio Rodríguez. Esa posibilidad se formuló como una pregunta y no constituye una asistencia confirmada.

El Ordenamiento que terminó golpeando el bolsillo

La Tarea Ordenamiento comenzó el 1 de enero de 2021. Incluyó la eliminación del peso convertible, cambios en el sistema cambiario y una reforma de salarios, pensiones y precios. El Gobierno la presentó como una reorganización destinada a corregir distorsiones acumuladas durante décadas.

Sin embargo, el aumento de los ingresos nominales no protegió a los ciudadanos frente al encarecimiento de bienes y servicios. El propio Murillo reconoció ante la Asamblea Nacional, en octubre de 2021, que la inflación minorista constituía la principal desviación del programa y que la capacidad de compra había quedado especialmente afectada entre las personas de menores ingresos.


Los datos que expuso ilustraban la distancia entre el diseño oficial y la realidad cotidiana. Una canasta de bienes y servicios calculada inicialmente en 1.528 pesos había alcanzado los 3.250 pesos en La Habana y los 3.057 en las provincias orientales. También admitió que los precios de alimentos, transporte y vivienda crecían por encima de lo previsto.

La reforma no explica por sí sola todos los problemas económicos de Cuba, pero sus fallas agravaron la presión sobre hogares que ya enfrentaban escasez y dificultades para cubrir necesidades básicas.

De dirigir la reforma a presidir Tabacuba

Murillo quedó fuera del Buró Político del Partido Comunista en abril de 2021. Meses después lo nombraron presidente de Tabacuba, conservando una posición de responsabilidad en un sector estratégico para la economía estatal.

Ese recorrido constituye uno de los puntos centrales de la crítica política que despiertan las imágenes: el funcionario vinculado a una reforma de resultados adversos continuó ocupando cargos de dirección, mientras sus efectos se trasladaron al presupuesto de las familias.

Su aparición en Madrid devuelve así la atención a la rendición de cuentas por las decisiones económicas del régimen. El debate va más allá de un paseo y alcanza la continuidad de quienes diseñaron políticas que no cumplieron las expectativas anunciadas.

La crisis también alcanzó al Festival del Habano

El sector que dirige Murillo tampoco ha quedado al margen de las dificultades nacionales. El 14 de febrero de 2026, los organizadores anunciaron el aplazamiento del Festival del Habano. Tabacuba atribuyó entonces la decisión a la compleja situación económica del país y al endurecimiento de las medidas estadounidenses.

Posteriormente, un comunicado oficial fechado el 10 de agosto confirmó que el XXVI Festival del Habano no se celebraría en 2026. La organización mantuvo, sin embargo, las actividades internacionales por el aniversario 60 de Cohiba, incluida una presentación prevista en Londres para el 7 de octubre.

La suspensión contrasta con la edición de 2025, cuestionada por sus celebraciones exclusivas y subastas de lujo en medio de los apagones y las privaciones de la población.

Las fotografías de Madrid no permiten determinar por sí solas si hubo irregularidades en el viaje. Sí vuelven a exponer una cuestión política pendiente: qué responsabilidades asumieron los dirigentes por una reforma cuyo costo recayó sobre los ciudadanos, mientras figuras como Murillo conservaron posiciones de poder.


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