
Una emigrante cubana identificada como Yadi contó que preparó un paquete para su hijo en Cuba y añadió medicamentos para otros familiares. Según su relato, cuando su madre intentó repartirlos, se los devolvieron. La reacción la llevó a anunciar que dejará de incluir en futuros envíos a quienes, a su juicio, dan por sentada su ayuda.
En un video publicado en TikTok, la creadora de la cuenta @yadi_samon explicó que su madre le había pedido dar prioridad a las necesidades del niño. Aun así, decidió enviar algo de paracetamol y omeprazol para compartir. Yadi afirmó que los envases le cuestan alrededor de 20 y 25 dólares, respectivamente, en Estados Unidos. Esas cifras corresponden a lo que ella dijo pagar; no representan un precio general de ambos medicamentos.
Las medicinas regresaron a manos de su madre
Yadi no explicó en el fragmento difundido por qué sus familiares rechazaron los productos. Sí dejó claro cómo interpretó el gesto: siente que algunos parientes esperan que siga enviando cosas sin considerar cuánto le cuesta ganarlas ni los planes que intenta construir fuera de Cuba.
El malestar, contó, va más allá del paquete. También reprochó que esas personas pasen semanas o meses sin llamarla. Para ella, la combinación de silencio y expectativas de ayuda convirtió un gesto voluntario en una obligación que ya no quiere asumir.
Su decisión fue tajante: no volverá a enviar productos a quienes no agradezcan ni mantengan contacto con ella. “Yo no soy esclava de nadie”, expresó al cerrar su mensaje.
El video recoge la versión de Yadi. No se conoce públicamente la explicación de los familiares que devolvieron las medicinas, por lo que el motivo del rechazo sigue sin estar claro.
@yadi_samon Respuesta a @Annie #Emigrantes #Cubanos #MalAgradecidos ♬ sonido original – 🌻YADI🌻
El costo de ayudar desde el exterior
La discusión que provocó el relato apunta a una tensión conocida por muchas familias cubanas separadas por la emigración. Enviar un paquete supone pagar los productos y su transporte; hacerlo de forma habitual puede convertirse en un compromiso importante dentro del presupuesto de quien vive fuera.
Una estimación de Periódico Cubano, recogida por Infobae en agosto, calculó que sostener desde Estados Unidos a un hogar de tres o cuatro personas en Cuba podía costar entre 500 y 950 dólares mensuales, según sus necesidades. Es una estimación para ese tipo de hogar, no una cifra que describa los gastos de Yadi ni los de todos los emigrantes.
Las dificultades para conseguir alimentos, artículos de higiene y medicamentos en la isla aumentan la importancia de los envíos familiares. Al mismo tiempo, quienes los pagan afrontan sus propios gastos y necesitan reservar dinero para emergencias y proyectos personales. Esa presión explica por qué un desacuerdo sobre unos medicamentos puede terminar en una conversación mucho más amplia sobre los límites de la ayuda.
Otros emigrantes también han pedido comprensión
El testimonio de Yadi llega después de que otras cubanas expresaran públicamente un cansancio parecido. En septiembre, la creadora Lourdes, de la cuenta @lourdesmcr, pidió a las familias tener en cuenta que quien emigró trabaja, tiene gastos propios y también debe ahorrar para su futuro. En agosto, Yeisla Colina había anunciado que dejaría de ayudar económicamente a sus familiares.
Otra emigrante respondió este mes a quienes minimizan un envío de 20 dólares: recordó que esa cantidad sale del bolsillo de la persona que la ganó.
En el caso de Yadi, el paquete estaba pensado principalmente para su hijo. Las medicinas destinadas a otros parientes eran una ayuda adicional. Que terminaran de vuelta en manos de su madre fue, según contó, el momento en que decidió cambiar a quiénes incluirá la próxima vez.





