
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró que la Revolución cubana «ha fracasado» y sostuvo que el debate decisivo ya no es su balance histórico, sino qué sistema podría reemplazarla. Sus declaraciones llegaron un día después de que el presidente Donald Trump prometiera ante la Asamblea General de la ONU que la libertad llegará a Cuba.
Preguntado por periodistas sobre cómo se produciría ese cambio, Rubio evitó pronosticar un derrumbe inmediato del gobierno de La Habana. Planteó, en cambio, un proceso de transformación que incluya libertades políticas y económicas, y dijo que Washington está abierto a medidas que permitan comenzarlo. No anunció un acuerdo, un calendario ni una medida específica.
«La pregunta es qué la reemplaza»
«La Revolución cubana ha fracasado», afirmó Rubio. Según el jefe de la diplomacia estadounidense, el sistema lleva más de seis décadas sin cumplir sus promesas y existe incluso dentro de él un reconocimiento de ese fracaso. Esa última apreciación corresponde a Rubio: no presentó en el fragmento de la declaración pruebas o nombres de funcionarios cubanos que la respaldaran.
Para el secretario de Estado, quienes gobiernan la isla tienen la oportunidad de iniciar cambios que encaminen al país de manera irreversible hacia un futuro mejor. Precisó que ese rumbo tendría que abarcar tanto la apertura económica como la libertad política. Su respuesta dejó abierta la cuestión de quién impulsaría las reformas y bajo qué condiciones concretas actuaría Estados Unidos.
Rubio advierte que el cambio no ocurriría de la noche a la mañana
Rubio rechazó presentar una transición como un resultado automático o inmediato. Recordó que otros procesos históricos han tomado tiempo y afirmó que más de 60 años de mala gestión, corrupción e incompetencia, en su opinión, no pueden revertirse en seis meses. Washington, añadió, seguirá involucrado en el asunto cubano y considerará medidas que ayuden a poner en marcha un proceso de cambio.
La distinción importa después del discurso de Trump en la ONU. El presidente describió a Cuba como un Estado fallido, auguró la caída del régimen comunista y aseguró que la libertad llegaría a la isla. La delegación cubana abandonó la sala durante sus comentarios y el presidente Miguel Díaz-Canel respondió después que defendería la soberanía nacional.
Entre la presión de Washington y las decisiones de La Habana
Las palabras de Rubio llegan en medio de una fuerte tensión bilateral, marcada por sanciones estadounidenses, restricciones sobre el suministro de petróleo y una profunda crisis energética y económica en Cuba. La administración Trump ha intensificado la presión sobre el gobierno cubano, mientras La Habana atribuye parte de sus dificultades a las medidas de Washington.
Rubio había dicho anteriormente que Estados Unidos estaba dispuesto a desempeñar un papel en un cambio positivo, pero que las autoridades cubanas debían decidir si querían emprenderlo. También había evitado establecer una fecha para una transformación política en la isla.
Por ahora, su mensaje combina una crítica frontal al modelo vigente con una advertencia sobre la dificultad de sustituirlo. Queda por ver si la apertura a «medidas» se traduce en propuestas verificables, si el gobierno cubano responde con reformas de alcance político y económico y qué papel tendrían los ciudadanos de la isla en cualquier transición.





