Falla de la FAA paraliza vuelos en aeropuertos clave del noreste de Estados Unidos

Aeropuerto en EE.UU. Imagen creada con IA. Foto: Chat GPT

Una falla en la red de comunicaciones de la Administración Federal de Aviación (FAA) provocó este lunes 21 de septiembre suspensiones temporales, desvíos y fuertes retrasos en algunos de los aeropuertos con mayor tráfico del noreste de Estados Unidos.

El problema afectó directamente las operaciones en el Aeropuerto Internacional de Newark Liberty, el Aeropuerto Internacional de Filadelfia y Teterboro. La interrupción también obligó a frenar temporalmente vuelos con destino a John F. Kennedy y LaGuardia, en Nueva York, mientras Boston llegó a limitar las llegadas por el aumento del tráfico desviado.


Aunque parte de las operaciones comenzó a reanudarse durante la tarde, la crisis dejó una cadena de retrasos y cancelaciones que podía prolongarse incluso después de la reparación técnica. La FAA advirtió que no permitiría la normalización completa del tráfico hasta comprobar que el espacio aéreo podía operar de manera segura.

Un circuito falló y la fibra de respaldo estaba cortada

El administrador de la FAA, Bryan Bedford, explicó que el incidente comenzó cuando un circuito de telecomunicaciones utilizado por una instalación de control aéreo de Filadelfia dejó de funcionar. Esa dependencia controla frecuencias necesarias para guiar aeronaves que entran y salen de varios aeropuertos de la región.

Al intentar transferir las comunicaciones al sistema de respaldo, los técnicos descubrieron que una línea de fibra óptica había sido cortada accidentalmente durante trabajos de construcción en Nueva Jersey. De esa manera, la avería principal coincidió con la inutilización de la ruta diseñada para mantener el servicio en una emergencia.

Bedford estimó que reparar la fibra podía tomar unas 13 horas debido a la magnitud del daño. Mientras avanzaban esos trabajos, los equipos intentaban instalar un nuevo circuito para recuperar al menos una parte de la capacidad.

La información divulgada por las autoridades atribuye el incidente a fallas de infraestructura y a un corte accidental. Hasta el momento no se ha presentado evidencia que relacione la interrupción con un ataque informático.


Newark y Filadelfia quedaron entre los aeropuertos más afectados

Newark Liberty, uno de los principales centros de conexión de United Airlines, sufrió el impacto más severo. Más de 1,000 vuelos aparecían retrasados o cancelados en esa terminal, mientras algunas demoras alcanzaban un promedio cercano a los 112 minutos, según datos de seguimiento citados por Reuters.

Filadelfia, un importante centro de operaciones de American Airlines, también acumuló cientos de vuelos afectados. Entre Newark y Filadelfia, más de 600 operaciones registraban retrasos, una cifra que representaba más del 20% de los vuelos bajo la instalación de aproximación aérea de Filadelfia.

JFK y LaGuardia comenzaron a recibir tráfico nuevamente durante la tarde. En cambio, la recuperación de Newark y Filadelfia permanecía más incierta mientras continuaban las reparaciones y las pruebas de seguridad. Teterboro, utilizado principalmente por aviación privada y corporativa, también quedó bajo restricciones.

El impacto se extendió más allá de esos aeropuertos. Boston suspendió temporalmente la recepción de vuelos debido al volumen adicional generado por el cierre de rutas en la región, aunque esa medida fue levantada posteriormente. Varias aeronaves tuvieron que aterrizar en terminales alternativas o esperar autorización antes de despegar desde sus puntos de origen.

Miles de retrasos y cientos de cancelaciones en Estados Unidos

La interrupción coincidió con una jornada especialmente sensible para Nueva York, donde unos 130 líderes mundiales y decenas de ministros llegaban para las reuniones de alto nivel de la Asamblea General de Naciones Unidas.

Hasta la tarde del lunes se contabilizaban cerca de 4,000 vuelos demorados y alrededor de 500 cancelaciones en todo Estados Unidos. No todos esos problemas respondían exclusivamente a la falla del sistema, pero el cierre temporal de aeropuertos estratégicos agravó la congestión y produjo un efecto dominó en otras ciudades.

Cuando un aeropuerto como Newark, JFK, LaGuardia o Filadelfia reduce su capacidad, aviones y tripulaciones quedan fuera de posición. Por eso, aun después de levantarse una suspensión, las aerolíneas pueden tardar varias horas en reconstruir sus itinerarios y atender las conexiones perdidas.

La falla vuelve a exponer la fragilidad del control aéreo

El incidente ocurre en medio de cuestionamientos por la antigüedad de partes del sistema estadounidense de control de tráfico aéreo. En mayo de 2025, la instalación de Filadelfia que guía vuelos hacia y desde Newark sufrió varias interrupciones importantes de comunicaciones y radar.

El Congreso aprobó posteriormente 12,500 millones de dólares para modernizar la infraestructura, reemplazar tecnología obsoleta y reforzar la contratación de controladores. Sin embargo, la falla de este lunes muestra que un único punto vulnerable puede provocar restricciones simultáneas en varios aeropuertos esenciales.

La combinación de un circuito principal averiado y una fibra de respaldo dañada también plantea interrogantes sobre la redundancia de la red. La función de un sistema alternativo es mantener las comunicaciones cuando falla el principal, pero en este caso ambos recursos quedaron comprometidos al mismo tiempo.

Qué deben hacer los pasajeros afectados

Los viajeros con salidas o conexiones en Newark, Filadelfia, JFK, LaGuardia, Teterboro o Boston deben verificar directamente el estado de su vuelo con la aerolínea antes de dirigirse al aeropuerto. La reanudación gradual no significa que todos los itinerarios vuelvan inmediatamente a su horario original.

También es recomendable revisar las opciones de cambio sin penalidad ofrecidas por cada compañía, conservar recibos de alimentos, transporte u hospedaje y confirmar por escrito cualquier nueva reserva. Las compensaciones pueden variar según la causa de la cancelación y las políticas de la aerolínea.

Quienes tengan una conexión deben comprobar si el siguiente tramo continúa operativo, incluso cuando el primer vuelo aparezca confirmado. Los desvíos, la falta de aeronaves y la reubicación de tripulaciones pueden producir nuevos cambios durante el resto de la jornada.


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