“No podía ni acostarme”: inmigrante cubano revela el castigo que sufrió durante su estancia en Alligator Alcatraz

Jaula de castigo en Alligator Alcatraz. Imagen creada con IA. Foto: Chat GPT

El cubano Raúl Suárez denunció que permaneció más de 15 horas encerrado dentro de una pequeña jaula metálica en el centro de detención migratoria conocido como “Alligator Alcatraz”, en los Everglades de Florida. Su relato describe un espacio tan reducido que no podía acostarse, exposición a mosquitos y serpientes y un confinamiento que, según afirma, lo utilizaron como castigo.

La denuncia adquiere especial relevancia después de que la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional confirmara oficialmente la utilización de estas estructuras. El organismo concluyó que su uso no se ajustaba a los estándares de trato humano aplicables a los centros de detención migratoria.


Suárez aseguró que lo llevaron a la jaula después de comenzar a rezar en voz alta mientras otro detenido sufría una convulsión. Según su testimonio, los agentes lo trasladaron amarrado, le quitaron las cadenas y lo empujaron dentro de la estructura.

“Yo estuve ahí. No cabía acostado en el piso. Tú puedes pararte, pero no puedes acostarte. Ellos me llevaron y me metieron ahí sin razón ninguna, nada más que de castigo”, relató a Noticias Telemundo.

Afirma que estuvo encerrado desde la tarde hasta la madrugada

Suárez, quien llegó a Estados Unidos cuando tenía 11 años y vivió cerca de 47 años en el país, sostuvo que permaneció dentro de la jaula desde aproximadamente la una de la tarde hasta las cinco de la madrugada del día siguiente.

El exdetenido afirmó que durante ese periodo no recibió alimentos y estuvo expuesto a las condiciones del exterior. “Había bastantes mosquitos. Tenías que tener cuidado porque había serpientes y culebras que andaban por el piso. No las veías y no podías quedarte dormido porque podían meterse dentro de la jaula”, aseguró.

Su testimonio va más allá de lo documentado en los registros examinados por los inspectores federales. Mientras el informe oficial señala que algunos detenidos permanecieron hasta dos horas dentro de las estructuras, Suárez asegura que su confinamiento superó las 15 horas.


Esa diferencia plantea interrogantes sobre si todos los incidentes se registraron correctamente y si el alcance real de esta práctica pudo ser mayor que el reconocido en los documentos internos del centro.

El informe confirmó 79 confinamientos en pequeñas estructuras

La inspección sorpresa se realizó en enero de 2026 en la instalación denominada oficialmente Florida Soft-Sided Facility. De acuerdo con el informe de la Oficina del Inspector General del DHS, a 79 detenidos los confinaron en pequeñas estructuras metálicas entre el 17 de julio de 2025 y el 18 de enero de 2026.

Las jaulas estaban instaladas al aire libre, en las áreas de recreación, y su tamaño era comparable al de una cabina telefónica. Cada una proporcionaba aproximadamente 18 pies cuadrados de espacio.

El personal las identificaba como “áreas para calmarse” y sostenía que se utilizaban en situaciones de crisis, conflictos entre detenidos, cambios de alojamiento o episodios de comportamiento problemático. Sin embargo, los inspectores encontraron indicios de que al menos a una persona la enviaron allí como medida disciplinaria.

El organismo de control concluyó que el confinamiento de personas dentro de esos espacios no estaba alineado con los estándares de trato humano. El reporte también señaló que no existían políticas claras que regularan su utilización.

“Una persona humana no debería haber estado ahí”

Reinaldo López, otro inmigrante que estuvo detenido en las instalaciones, declaró que nunca lo encerraron en una de las jaulas, pero confirmó haberlas visto. “Una persona humana no debería haber estado ahí nunca”, afirmó. A Suárez y López los deportaron a México y actualmente se encuentran en Sonora, según el reportaje de Noticias Telemundo.

Un tercer exdetenido, identificado únicamente como Carlos, contó que las estructuras eran visibles desde el área donde los inmigrantes realizaban actividades recreativas. Aunque nunca fue encerrado en ellas, aseguró que el personal las utilizaba para intimidarlos.

“Afortunadamente, nunca me llevaron, pero las tenían donde nos sacaban para la recreación. Las usaban para decirnos: ‘Mira, ahí vas a terminar si no te comportas como debes o no haces lo que te decimos’”, relató. Carlos permaneció aproximadamente una semana en el centro y actualmente se encuentra en libertad dentro de Estados Unidos.

El informe reveló problemas más amplios dentro del centro

Las jaulas no fueron la única irregularidad identificada durante la inspección federal. El reporte encontró deficiencias relacionadas con el espacio disponible para los detenidos, la higiene, las duchas, el acceso al agua potable, la atención médica y la comunicación con abogados.

Los inspectores determinaron que algunos inmigrantes vivían en espacios con aproximadamente 28 pies cuadrados por persona, muy por debajo de los 75 pies cuadrados contemplados por los estándares aplicables.

También se documentaron duchas con insectos, problemas de limpieza, limitaciones en el acceso a servicios legales y deficiencias en la atención médica. La revisión concluyó que estas condiciones podían afectar el bienestar físico y mental de las personas detenidas.

El centro comenzó a recibir inmigrantes el 3 de julio de 2025 y cerró el 25 de junio de 2026, menos de un año después de su apertura. La instalación se convirtió en una pieza central de la estrategia migratoria impulsada por el gobierno de Florida con respaldo de la administración del presidente Donald Trump.

Amnistía Internacional calificó el uso de las jaulas como tortura

Antes de la publicación del informe oficial, Amnistía Internacional ya había denunciado las condiciones existentes en “Alligator Alcatraz”. La organización afirmó que el confinamiento dentro de “la caja”, como algunos detenidos llamaban a estas estructuras, podía constituir tortura u otros tratos crueles, inhumanos o degradantes.

La organización señaló que algunos inmigrantes eran mantenidos en espacios extremadamente pequeños, bajo el calor y la humedad del sur de Florida, expuestos a insectos y sin acceso adecuado a agua.

Las conclusiones del inspector general respaldan ahora una parte fundamental de aquellas denuncias: las jaulas existieron, fueron utilizadas en decenas de ocasiones y no cumplían con los estándares de trato humano.

DHS no responde directamente al relato de Suárez

Noticias Telemundo indicó que el Departamento de Seguridad Nacional no había respondido específicamente a los señalamientos presentados por Raúl Suárez y los demás exdetenidos.

El DHS ha rechazado anteriormente las acusaciones generales de trato inhumano y ha sostenido que la operación cotidiana del centro se encontraba bajo responsabilidad del estado de Florida. Sin embargo, agentes de ICE estuvieron presentes en las instalaciones y el centro era utilizado para mantener bajo custodia a personas sometidas a procedimientos migratorios federales.

El testimonio de Suárez abre ahora nuevas preguntas sobre la duración real de los confinamientos, la posible utilización de las jaulas como castigo y la ausencia de controles suficientes para proteger a los detenidos.

Aunque “Alligator Alcatraz” ya cerró, el informe federal y los relatos de quienes estuvieron recluidos mantienen bajo escrutinio el modelo de detención aplicado en los Everglades. Para los exdetenidos, el cierre de las instalaciones no elimina la necesidad de esclarecer quién autorizó estas prácticas y si habrá consecuencias por lo ocurrido.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *