Inspector del DHS confirma una práctica inédita y peligrosa en “Alligator Alcatraz”

Jaulas en Alligator Alcatraz. Imagen creada con IA. Foto: Chat GPT

Un nuevo informe federal expuso graves irregularidades en el centro de detención migratoria conocido como “Alligator Alcatraz”, donde al menos 79 inmigrantes fueron encerrados en pequeñas estructuras metálicas que el personal describía como “áreas de calma”.

La investigación de la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional determinó que los recintos tenían apenas unos 18 pies cuadrados, un espacio comparable al de una cabina telefónica. Algunos estaban ubicados dentro de las unidades de manejo especial y otros en las áreas exteriores de recreación.


Los inspectores advirtieron que utilizar estructuras tan restrictivas para encerrar personas era una práctica inédita entre los centros de ICE que habían examinado y representaba “riesgos significativos” para la salud y la seguridad de los detenidos.

Permanecieron encerrados hasta casi dos horas

Los registros internos analizados por el organismo de control muestran que 79 detenidos terminaron colocados en estas estructuras entre el 17 de julio de 2025 y el 18 de enero de 2026. El tiempo de permanencia varió desde varios minutos hasta casi dos horas. El promedio fue ligeramente inferior a una hora, de acuerdo con el informe oficial del inspector general.

Las jaulas observadas en las zonas exteriores medían aproximadamente cuatro pies y tres pulgadas de ancho por cuatro pies y tres pulgadas de largo, con una altura de siete pies y nueve pulgadas.

El personal de la instalación aseguró que eran “áreas de calma” utilizadas para que los inmigrantes pudieran controlar sus emociones, reducir el estrés y reflexionar sobre su comportamiento. También sostuvo que algunos detenidos solicitaban voluntariamente permanecer allí.

Sin embargo, los inspectores encontraron al menos un caso en el que una de estas estructuras pudo haberse utilizado como medida disciplinaria.


Un cartel intentaba justificar el confinamiento

En el exterior de uno de los recintos había un cartel que explicaba que el espacio debía “proporcionar un lugar seguro” para que los detenidos reflexionaran sobre sus decisiones de comportamiento, manejaran sus emociones y practicaran una conducta autodirigida.

La explicación no convenció al equipo de inspección. El informe concluyó que encerrar a una persona en un espacio metálico tan reducido era una medida “altamente inusual” que no se correspondía con los estándares de trato humano.

La revelación contradice la imagen que las autoridades habían intentado proyectar sobre las condiciones dentro de la instalación de los Everglades. Aunque funcionarios de ICE defendieron anteriormente el centro, los hallazgos del propio organismo de control del DHS confirman que existían prácticas que ponían en peligro a los inmigrantes.

Hacinamiento, agua cuestionada y duchas con insectos

Las jaulas no fueron la única irregularidad documentada. Los inspectores también encontraron condiciones de hacinamiento en las ocho unidades donde los inmigrantes pasaban la mayor parte del día.

Cada unidad alojaba entre 22 y 31 personas, según los datos correspondientes a finales de enero. La distribución del espacio no cumplía con el estándar de 75 pies cuadrados por detenido que haberse aplicado en instalaciones migratorias regulares.

Varios inmigrantes dijeron durante las entrevistas que no tenían acceso confiable a agua potable limpia y que solamente podían ducharse tres veces por semana. Los investigadores también encontraron pequeños insectos dentro de las duchas.

El informe examinó, además, documentos relacionados con el uso de la fuerza, la atención médica, la alimentación, la higiene personal y las condiciones de alojamiento. Aunque la instalación cumplía con determinados procedimientos de admisión y uso de la fuerza, incumplía otros estándares vinculados con servicios médicos, comida e higiene, según la cobertura de CNN sobre los hallazgos.

Nadie aclaró qué estándares regían el centro

Uno de los puntos más inquietantes del documento es la falta de claridad sobre las normas utilizadas para administrar “Alligator Alcatraz”. El DHS sostuvo que Florida, y no el gobierno federal, tenía autoridad sobre las operaciones diarias. Sin embargo, el centro albergaba a personas bajo custodia migratoria y las instalaciones que reciben detenidos de ICE deben cumplir los estándares de esa agencia.

Esa división de responsabilidades creó un vacío de supervisión en el que las autoridades estatales y federales podían atribuirse mutuamente el control del establecimiento.

La inspección se realizó en enero de 2026, cuando el centro todavía estaba en funcionamiento. La instalación, construida rápidamente en una pista del Aeropuerto de Entrenamiento y Transición Dade-Collier, dejó de operar a mediados de junio de 2026.

Las denuncias habían comenzado meses antes

Desde su apertura en julio de 2025, familiares, abogados, legisladores y organizaciones defensoras de los inmigrantes denunciaron calor sofocante, falta de higiene, insectos, alimentos insuficientes, dificultades para recibir atención médica y obstáculos para comunicarse con representantes legales.

Amnistía Internacional había documentado previamente denuncias sobre inodoros desbordados, iluminación permanente, escasa privacidad, exposición a insectos y confinamiento punitivo en una estructura conocida entre los detenidos como “la caja”. La organización consideró que algunas de esas prácticas podían constituir tratos crueles, inhumanos o degradantes.

El nuevo documento adquiere una relevancia especial porque no procede únicamente de testimonios de detenidos o grupos civiles. Se trata de los resultados de una inspección realizada por el organismo encargado de fiscalizar al propio Departamento de Seguridad Nacional.

El cierre no elimina las responsabilidades

El inspector general recomendó suspender el uso de los pequeños recintos metálicos y garantizar agua potable, vasos adecuados y mejores condiciones de higiene. No obstante, esas recomendaciones se cerraron administrativamente después de que “Alligator Alcatraz” cesara sus operaciones.

El cierre físico del campamento tampoco responde qué funcionarios autorizaron la instalación de las jaulas, bajo qué criterios fueron utilizadas ni si los detenidos afectados recibieron alguna evaluación médica o psicológica.

Tampoco elimina la necesidad de determinar si estas prácticas se repitieron en otros centros o si los inmigrantes trasladados continúan enfrentando condiciones similares.

El informe deja una conclusión difícil de ignorar: detrás del nombre utilizado para promocionar una política migratoria severa existió una instalación donde decenas de personas fueron encerradas en espacios metálicos diminutos, mientras las autoridades los presentaban como lugares destinados a “calmarse”.

Ahora la presión recae sobre el DHS, ICE y el gobierno de Florida para explicar cómo se permitió una práctica que el propio inspector general describió como inédita, incompatible con el trato humano y peligrosa para la salud y la seguridad.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *