Cubana que atravesó el Darién y luchó cinco años por quedarse en EE.UU: ahora repatrió a Cuba

Mujer regresa a Cuba. Imagen creada con IA. Foto: Chat GPT

Después de siete años sin pisar Cuba y cinco intentando regularizar su situación migratoria en Estados Unidos, Sailin Escalona decidió acogerse a una salida voluntaria. Este septiembre emprenderá el regreso para reencontrarse con sus hijas, su madre y sus hermanos, aunque el viaje representa el final de una etapa marcada por la incertidumbre, el miedo y una prolongada separación familiar.

La cubana relató en su cuenta de TikTok @sailin1981 que tomó la decisión durante su segunda audiencia ante un juez de inmigración. Según explicó, prefirió marcharse voluntariamente ante la posibilidad de terminar detenida y enfrentar posteriormente una orden formal de deportación.


“No era el momento, pero cuando llegué aquí tuve un mes detenida y no quise volver a pasar por eso”, respondió a una seguidora que le recomendó resistir un poco más.

Cruzó 12 fronteras y atravesó la selva del Darién

La historia migratoria de Sailin comenzó mucho antes de su llegada a la frontera sur de Estados Unidos en 2021. Salió de Cuba rumbo a Uruguay, donde permaneció aproximadamente dos años. Después emprendió una peligrosa travesía terrestre durante la cual, según su testimonio, cruzó 12 fronteras y atravesó la selva del Darién.

Al entrar en territorio estadounidense quedó detenida durante un mes. Posteriormente, las autoridades la liberaron bajo el formulario I-220A, conocido oficialmente como una orden de libertad bajo palabra.

Este documento no constituye un estatus migratorio ni equivale automáticamente a un permiso de entrada o “parole”. La propia documentación de ICE establece que las personas liberadas con una I-220A deben asistir a sus audiencias, cumplir las condiciones impuestas y presentarse para una eventual expulsión si así se ordena.

Para numerosos cubanos, esa clasificación ha complicado el acceso a la residencia permanente mediante la Ley de Ajuste Cubano, dejando sus casos sujetos a procesos judiciales y circunstancias individuales.


@sailin1981

Va llegando la hora de abandonar este gran país que me dio la oportunidad de conocerlo le pido a todas las personas que no critiquen ni juzguen la decisión de cada cual porque nadie conoce el motivo ni las circunstancia que los llevó a tomar esa decisión y el que se cree ciudadano o residente por haber logrado un estatus que se acuerde que también fue emigrante y eso no le da derecho a maldecir al que no pudo lograrlo y que el karma existe y que puede tocarle con un hijo,nieto o cualquier otro familiar bendiciones para todo el que me sigue y a mis paisano que son i220a que sigan luchando que no pierdan la esperanza yo no pude lograrlo pero se que muchos de ustedes podrán miles miles de bendiciones

♬ Si Las Puertas Se Abren – Kilómetro Internacional

Cinco años esperando una solución migratoria

Durante cinco años, Sailin trató de encontrar una vía que le permitiera permanecer legalmente en Estados Unidos. Mientras esperaba, su hija menor pasó de tener cinco años a cumplir 12.

El paso del tiempo terminó pesando tanto como la incertidumbre migratoria. En sus publicaciones, la cubana reconoció que llegó a sentirse agotada después de años sin una solución definitiva. “Ya tiré los guantes, me cansé de luchar contra lo imposible”, escribió al explicar por qué había dejado de insistir.

Sailin también afirmó que, desde su perspectiva, muy pocas personas con I-220A consiguen finalmente la residencia. Esa apreciación forma parte de su experiencia personal y no corresponde a una estadística oficial publicada por las autoridades migratorias.

Salida voluntaria ante el temor de otra detención

La decisión llegó durante su segunda comparecencia ante un juez. De acuerdo con su relato, debía escoger entre solicitar la salida voluntaria o continuar expuesta a una decisión de deportación y a la posibilidad de permanecer detenida mientras se ejecutaba.

Aunque ambas alternativas implicaban abandonar Estados Unidos, Sailin consideró que la salida voluntaria podría dejarle mejores posibilidades de intentar regresar legalmente en el futuro.

La Oficina Ejecutiva para la Revisión de Casos de Inmigración explica que este beneficio permite a determinadas personas salir del país por sus propios medios dentro del plazo fijado. No obstante, cada expediente es diferente y abandonar Estados Unidos puede tener otras consecuencias migratorias dependiendo del tiempo de presencia irregular, los antecedentes y las decisiones dictadas en el proceso.

Quienes reciben una salida voluntaria también deben cumplir estrictamente la fecha establecida. No marcharse dentro del plazo puede activar una orden de expulsión, multas y hasta diez años de inelegibilidad para ciertas formas de alivio migratorio, según la información oficial del Departamento de Justicia. Por esa razón, la salida voluntaria no debe interpretarse como una garantía de que una persona podrá regresar rápidamente a Estados Unidos.

Su historia provoca miles de reacciones

El video en el que Sailin anunció su decisión superó las 65,000 visualizaciones y recibió cientos de comentarios. Muchos usuarios le pidieron que no abandonara su caso, mientras otros compartieron experiencias parecidas relacionadas con el Darién, el formulario I-220A y años de separación familiar.

Ella aclaró que su decisión no pretendía desalentar a otros migrantes. “No le digo a nadie que se rinda”, manifestó antes de reconocer que Estados Unidos ofrece oportunidades, pero que en su caso sentía que ya no tenía más alternativas.

Su testimonio pone rostro al costo emocional de los procesos migratorios prolongados. Detrás de los formularios, las audiencias y las decisiones judiciales aparecen hijos que crecen lejos de sus padres y familias que pasan años esperando un reencuentro.

Regresa a Cuba sin considerar perdida su batalla

Sailin volverá a un país sumido en una profunda crisis económica y social, muy diferente al que dejó siete años atrás. Sin embargo, asegura que su prioridad inmediata es abrazar nuevamente a sus hijas y recuperar parte del tiempo que la separación le arrebató.

La cubana no presenta su regreso como una victoria migratoria, pero tampoco como una derrota absoluta. Después de atravesar el continente y luchar durante cinco años por permanecer en Estados Unidos, ahora comienza una etapa incierta junto a su familia.

“Voy con mis hijas y no todo está perdido”, expresó en una de sus publicaciones más recientes.

Su caso muestra que llegar a Estados Unidos después de sobrevivir a una ruta extrema no garantiza que el sueño migratorio pueda concretarse. Para Sailin, el viaje de regreso cierra cinco años de espera, pero abre finalmente la puerta al abrazo que más necesitaba.


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