Cubana critica a quienes vuelven a Cuba siendo I-220A y ahora no ven la realidad del país: «Me indigné»

Viajes a Cuba. Imagen creada con IA. Foto: Chat GPT

Una denuncia difundida en redes sociales desató polémica por el comportamiento de algunos cubanos que permanecieron en Estados Unidos con una I‑220A, ahorraron dinero, enviaron vehículos a Cuba, prepararon viviendas y finalmente decidieron regresar voluntariamente a la isla.

La mujer que realizó la advertencia no cuestiona una visita ocasional a Cuba. Su crítica está dirigida a quienes, al comprender que tenían pocas posibilidades de regularizar su situación migratoria en Estados Unidos, habrían organizado con anticipación su retorno definitivo.


Según explicó, algunos consiguieron reunir dinero, comprar o acondicionar una casa y mandar automóviles desde Estados Unidos antes de regresar. Una vez instalados en Cuba, comenzaron a publicar videos de playas, ríos, viviendas y paisajes, presentando al país como un lugar tranquilo, próspero y sin los graves problemas que impulsaron a cientos de miles de cubanos a emigrar.

“Ahora los papeles se invirtieron”, expresó la mujer al cuestionar que estas personas exhiban las condiciones materiales que consiguieron crear con los recursos acumulados durante su estancia en Estados Unidos.

El caso que provocó su indignación

La denunciante mencionó específicamente a un cubano de Cumanayagua que apareció en redes sociales mostrando una camioneta enviada desde Estados Unidos y destacando que se encontraba a solo 16 kilómetros de Rancho Luna, en la provincia de Cienfuegos.

Para la mujer, ese tipo de contenido transmite una imagen distorsionada de la realidad cubana. Aunque reconoce la belleza natural de lugares como Rancho Luna, cuestiona que los retornados presenten sus nuevas condiciones económicas como si fueran representativas de la vida cotidiana de la mayoría de la población.

Quien vuelve con ahorros en dólares, un vehículo importado y una vivienda previamente preparada se encuentra en una situación muy diferente a la de un cubano que depende de un salario estatal, sufre los apagones, enfrenta la escasez o carece de acceso estable a alimentos, medicinas y transporte.


El bienestar exhibido por algunos retornados no demostraría, por tanto, una mejoría general de Cuba, sino el resultado de los recursos que pudieron reunir mientras trabajaban en Estados Unidos.

Una imagen de Cuba que ignora los problemas del país

La principal preocupación expresada en el video es que estas publicaciones presentan una Cuba sin violencia, persecución política, carencias ni razones para solicitar protección internacional.

Los paisajes, playas y ríos de la isla forman parte de una realidad, pero no eliminan la existencia de una dictadura de partido único, presos políticos, vigilancia contra opositores, restricciones a la libertad de expresión y una profunda crisis económica.

La Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional advirtió en 2026 que el régimen cubano mantiene una estructura represiva y utiliza vigilancia, multas, amenazas, encarcelamiento y exilio forzado contra ciudadanos y líderes religiosos.

Presentar en redes sociales una casa acondicionada con dinero ganado fuera de Cuba o una camioneta enviada desde Estados Unidos tampoco refleja las condiciones económicas en las que vive la mayoría de los habitantes de la isla.

@anairisperezz30 No me molesta ni para donde se va nadie y que se lleva. Me molesta como quiere crear una realidad de Cuba que no es y además que nos haga quedar aquí en ridiculo. Sin contar que por eso nadie cree en un asilo de un cubano.#landeiratravel ♬ sonido original – Landeira Travel

“¿Ustedes creen que los jueces no ven eso?”

La mujer también teme que esos videos sean observados por jueces y autoridades migratorias estadounidenses y terminen perjudicando la percepción de los casos presentados por otros cubanos. “Eso es lo único que están diciendo: que los que quedan aquí los expulsen a todos porque Cuba está maravillosa”, afirmó durante su intervención.

Su inquietud refleja un debate cada vez más visible dentro de la comunidad migrante: hasta qué punto las publicaciones de quienes regresan voluntariamente pueden ser utilizadas para cuestionar los argumentos de persecución, temor o inseguridad expuestos por solicitantes de asilo.

Legalmente, sin embargo, los videos de una persona no cancelan automáticamente el caso migratorio de otra. Las solicitudes de asilo deben evaluarse individualmente y cada inmigrante tiene que demostrar sus circunstancias, su credibilidad y el riesgo particular que enfrentaría si fuera devuelto a Cuba. La legislación federal exige que el juez valore el testimonio y las demás pruebas incorporadas a cada expediente.

Las autoridades no pueden concluir que Cuba es segura para todos porque una persona regresó con dinero, una casa y un automóvil. No es lo mismo la situación de un retornado sin actividad política conocida que la de un opositor, periodista independiente, manifestante o activista perseguido por el régimen.

Qué ocurre con el proceso de quien decide regresar

Una I‑220A es una orden de libertad bajo palabra entregada a determinadas personas colocadas en procedimientos de deportación. No representa una residencia, una admisión legal ni un parole humanitario. USCIS señala que este documento corresponde a personas liberadas mientras continúan sus procesos migratorios.

Si quien posee una I‑220A mantiene una solicitud de asilo y abandona Estados Unidos sin autorización, puede considerarse que desistió de esa petición. La normativa federal establece una presunción de abandono cuando el solicitante sale sin obtener previamente un permiso de viaje.

En los casos descritos por la mujer, las personas no habrían regresado para realizar una visita breve, sino que aparentemente habrían tomado la decisión de abandonar su proceso en Estados Unidos y reinstalarse en Cuba después de preparar las condiciones materiales para hacerlo.

Un retorno voluntario no define la realidad de todos los cubanos

La decisión de regresar puede responder a múltiples razones: la falta de una vía migratoria, el temor a ser detenido, problemas familiares, dificultades económicas o la preferencia por vivir en Cuba después de acumular ciertos recursos.

Lo cuestionado es que algunos retornados conviertan su situación privilegiada —construida con dinero, vehículos y bienes obtenidos desde Estados Unidos— en una supuesta prueba de que Cuba no enfrenta problemas y de que nadie necesita escapar del país.

Una camioneta enviada desde el extranjero, una vivienda comprada con dólares o un video grabado en una playa no borran la represión de la dictadura ni la crisis que soportan millones de cubanos.

Tampoco deberían utilizarse para desacreditar colectivamente solicitudes legítimas de protección. Pero sí pueden alimentar una narrativa perjudicial cuando quienes pidieron permanecer en Estados Unidos regresan voluntariamente y comienzan a presentar a Cuba como una nación sin persecución, carencias ni conflictos.


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