
Una investigación periodística reveló que presuntos agentes de la seguridad cubana se infiltraron en instalaciones de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 para vigilar a los integrantes de la delegación de la isla e impedir que abandonaran el equipo oficial.
Los agentes habrían accedido a varios recintos sin contar con acreditaciones para realizar labores de seguridad e incluso utilizaron uniformes pertenecientes a delegaciones de otros países para aproximarse a los deportistas sin despertar sospechas.
La operación se descubrió por organismos de seguridad de República Dominicana, que intervinieron y retiraron de las instalaciones a varios de los ciudadanos cubanos involucrados, según una investigación publicada por Diario Libre.
Militares dominicanos cerraron un recinto deportivo
Uno de los episodios más graves ocurrió durante una competencia bajo techo en el complejo deportivo Parque del Este. Militares dominicanos detectaron a ciudadanos cubanos que presuntamente perseguían a atletas de su propia delegación cuando estos intentaban separarse del grupo.
Ante la situación, las autoridades ordenaron cerrar temporalmente todas las puertas del recinto e iniciaron una revisión de las personas que se encontraban en el interior.
El procedimiento incluyó a espectadores con boletos, trabajadores, técnicos, integrantes de las delegaciones y personal autorizado. Cada acreditación se cotejó con la base de datos de los Juegos, que reunieron a más de 7,000 deportistas y cerca de 3,000 técnicos y miembros de comitivas internacionales.
Durante la inspección se identificaron varios ciudadanos cubanos que no figuraban como personal autorizado para efectuar labores de vigilancia y a todo los retiraron del lugar. Hasta el momento no se ha precisado si están detenidos o los están sometiendo a algún proceso judicial en territorio dominicano.
Uniformes de otros países para pasar inadvertidos
La investigación asegura que algunos de los presuntos agentes llegaron a utilizar uniformes deportivos correspondientes a otras delegaciones. Esa maniobra les habría permitido desplazarse por las instalaciones y acercarse a los atletas cubanos sin llamar inmediatamente la atención.
Un segundo incidente con características similares se produjo ese mismo día en un estadio al aire libre. La repetición del patrón reforzó las sospechas de los organismos dominicanos, que adoptaron un protocolo especial de seguridad frente a lo que consideraron una posible injerencia extranjera.
Los esfuerzos de vigilancia se habrían intensificado durante la primera parte de la competencia, cuando ya se habían registrado las primeras dos salidas de integrantes de la delegación cubana.
Cinco atletas cubanos abandonaron la delegación
A pesar del presunto operativo de control, al menos cinco deportistas cubanos abandonaron la delegación antes de que concluyeran los Juegos. El primero fue Moisés David Torres Puig, portero del equipo de hockey sobre césped, quien dejó el grupo el 24 de julio, coincidiendo con la inauguración del certamen. Cuatro días después se reportó la salida de la remera Leah Daniella Almeida.
Posteriormente hicieron lo mismo Yasmani Evelio Álvarez Peraza, integrante del equipo de softbol, y los esgrimistas Hershey Daniela de la Cruz y Adán Isbel Núñez Pina.
Las autoridades cubanas suelen describir estas salidas como “deserciones”, una expresión heredada del control político ejercido durante décadas sobre los deportistas. Sin embargo, muchos atletas que han roto con delegaciones oficiales señalan que su decisión responde a la falta de libertades, los bajos ingresos, las restricciones profesionales y el deterioro de las condiciones de vida en Cuba.
Organizador de los Juegos dice que no recibió información
Aunque Diario Libre atribuyó la detección del operativo a organismos dominicanos, el presidente del Comité Organizador de Santo Domingo 2026, José Monegro, declaró que no fue informado de ningún incidente relacionado con agentes cubanos.
Monegro aseguró que los reportes diarios recibidos durante el evento tampoco mencionaban intervenciones extraordinarias vinculadas con atletas de Cuba o con la embajada de la isla. Su declaración introduce una salvedad importante: la infiltración ha sido documentada por una investigación periodística, pero no confirmada oficialmente por el Comité Organizador.
República Dominicana pidió retirar a nueve miembros de la misión cubana
El caso adquirió mayor relevancia después de que el Gobierno dominicano solicitara el retiro de nueve integrantes de la misión diplomática cubana y de sus familiares, concediéndoles siete días para abandonar el país.
La Cancillería dominicana no reveló los nombres, cargos ni las razones específicas de la medida, que afirmó manejaría mediante los canales diplomáticos y con discreción.
Tampoco existe confirmación oficial de que la retirada de esos nueve funcionarios esté directamente relacionada con la presunta infiltración durante los Juegos. Por esa razón, no sería exacto afirmar que República Dominicana expulsó a diez agentes por estos incidentes: la cifra divulgada oficialmente fue de nueve integrantes de la misión, y las autoridades no explicaron públicamente la causa.
Otros antecedentes de vigilancia cubana en eventos deportivos
Aunque existen numerosos testimonios sobre la presencia de agentes y funcionarios encargados de controlar a los deportistas cubanos en el extranjero, son menos frecuentes los casos en los que autoridades de un país anfitrión han detectado una infiltración con disfraces y acreditaciones irregulares como la denunciada en Santo Domingo.
Uno de los antecedentes se remonta a los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996. Relatos recopilados posteriormente señalan que personal de seguridad cubano patrullaba en vehículos alrededor del hotel de la delegación. Pese a la vigilancia, el lanzador Rolando Arrojo consiguió abandonar al equipo después de salir apresuradamente del alojamiento y subir a un automóvil que lo esperaba.
Un dispositivo similar fue denunciado en Florida durante el torneo clasificatorio de béisbol para los Juegos Olímpicos de Tokio, celebrado en 2021. Tras la salida del pelotero César Prieto pocas horas después de llegar a Estados Unidos, se reforzó la vigilancia sobre el resto del equipo. Reportes de Telemundo 51 indicaron que presuntos agentes de la Seguridad del Estado permanecían en el hotel donde se alojaban los jugadores.
Ese mismo año, durante el Mundial Sub-23 de béisbol en México, funcionarios cubanos establecieron una guardia permanente en el alojamiento de la selección. Los deportistas tenían restringidas las salidas y el contacto con personas ajenas al grupo, según reportes periodísticos. A pesar de esas medidas, 12 de los 24 jugadores terminaron abandonando la delegación, en lo que fue considerado uno de los mayores éxodos sufridos por un equipo cubano en una competencia internacional. Associated Press confirmó inicialmente nueve salidas, mientras reportes posteriores elevaron la cifra.
El deporte cubano bajo vigilancia política
El episodio vuelve a exponer el férreo control que el régimen cubano mantiene sobre sus delegaciones deportivas cuando viajan al extranjero. Durante décadas, los atletas han sido vigilados en hoteles, entrenamientos, aeropuertos y competencias internacionales para impedir que abandonen los equipos.
La utilización de presuntos agentes encubiertos y uniformes de otras delegaciones, de confirmarse plenamente, llevaría esa política de control a un nivel especialmente grave, al extender las operaciones de la seguridad del Estado cubano dentro de instalaciones deportivas de otro país.
Las continuas salidas también reflejan el desgaste del sistema deportivo de la isla. Mientras el régimen presenta a los competidores como símbolos de su proyecto político, numerosos atletas buscan oportunidades fuera de Cuba ante la precariedad económica, la ausencia de autonomía profesional y las restricciones impuestas a sus carreras.





